Básicamente, si fuera el caso, resulta lo mismo un personaje que viola con acciones los derechos humanos que aquel que lo hace con omisiones o negaciones. ¿Hay diferencia entonces entre los supuestos delitos sobre DDHH de Ollanta y la negación que Lourdes hace de algunas de las más importantes conclusiones de la CVR? Pues no la hay, y si hurgáramos qué motivaciones existen detrás de cada candidato en particular, la valla ética terminaría desmoronada. Peores resultan los casos de Alan y de M. Chávez, el primero con la responsabilidad política de miles de muertos y la segunda con el desparpajo con que hasta hoy declara sobre DDHH y terrorismo.
Según se sabe, en épocas de la peor violencia senderista, con zonas liberadas del control estatal, el ejército, en acuerdo con la autoridad política de turno, encomendaba a inexpertos oficiales el control político militar de determinada zona del país. Así, un muchachito veinteañero terminaba siendo el único representante del Estado en Madre Mía o en Madre Tuya. El gobernante, ante la carencia de estrategia, encomendaba al militar de alto rango. Éste a sus subordinaos y quizá éstos a los sub oficiales, y así el círculo se completaba. Ese círculo en el que la mayor responsabilidad de lo ocurrido, como lo dice la CVR, se halla en los representantes del Estado y en los alzados en armas. Es tan distante como una película antigua, analizar hoy las condiciones de la guerra interna con la “autoridad” de la pantalla o de la rotativa.
Y son justamente, en la mayoría de los casos, los que hace poco defendían a los militares como intocables por los abusos que hubieran podido cometer, los que hoy se rasgan las vestiduras por los madremianos. Es que, en la mayor parte de casos, no se trata de defender a las víctimas de violaciones a los DDHH, sino de conservar poder. ¿O no fue luego de decir que Delgado Parker debía pagar su deuda al Estado que Panorama se convirtió en la CVR mediática? No es por los DDHH de gente inocente por lo que se hace el escándalo, sino por el pánico a perder el statu quo. Ese mismo statu quo que nos dice cada media hora que en Ica hay pleno empleo, pero aun así se trabaja 14 horas por 400 soles sin seguridad social ni vacaciones.
No es que a ese importante porcentaje que piensa votar por Ollanta no le interesen los DDHH de los inocentes torturados o muertos en el conflicto, es que antes les interesa sus propios derechos humanos a la salud, a la educación, a no morir en la carretera, a informarse libremente. Si tuviéramos 20% de pobres de seguro nuestras elecciones serían menos impredecibles, pero mientras las condiciones, que no es necesario repetir, se mantengan, siempre estará la puerta abierta al discurso confrontacional.
Lo políticamente correcto hoy es arrinconar una candidatura y justificar a las otras dos así sepamos que éticamente no son superiores. Pero como la supuesta acción es más visible que la omisión, nos curamos en salud con ello. Lo que Lourdes, Alan, Valentín o M. Chávez hicieron o hacen no fue ser jefes políticos militares de un oscuro paraje del Perú a los veintitantos años, sino con sus actos políticos invisibilizar, negar la existencia y los derechos de miles o millones de personas. Del mismo modo en que con 20 mil muertos estábamos satisfechos y ante la constatación de que eran 70 mil se pretendió seguir invisibilizando a las víctimas, hoy se quiere tapar el sol con un dedo, y más allá de entrar con apertura al asunto, se enfoca un punto que no explica la complejidad del conflicto.
Y lo más triste de todo para la clase política y para el consenso mediático, es que la gente se da cuenta de las inconsistencias y de los intereses que en la mayoría de los casos existen detrás de las críticas y denuncias. No hay esa enorme valla ética entre tales y cuales candidatos. Hoy existe la misma miopía que como una condena nos impide ver lo que subyace en las corrientes y preferencias electorales. No es que, en la mayoría de los casos, importen los DDHH: Es que hoy esa bandera es útil a determinados intereses.
Es un hecho que hubo violaciones sistemáticas a los DDHH que la CVR comprueba. Lourdes las niega y nadie en la TV o los diarios se lo recuerda, Giampetri y Alan no aclaran El Frontón. Es que sucede que cachaquito sirve cuando es necesario ir al monte a matar terrucos, y si se confunde dependiendo del ánimo limeño es soldado de la patria. Ah, pero si cachaquito quiere ser presidente, ahí te las saco todas. Mientras tanto, los políticos y los medios denostaban las verdades de la CVR, de las que hoy se cuelgan como lianas. Cachaquito… ni se te ocurra.
Alexandro Saco
20 febrero 2006
Civilización
www.radiosanborja.com
lunes, 20 de febrero de 2006
lunes, 6 de febrero de 2006
La conjura de los medios (1)
La ofensiva de algunos medios de comunicación y de los intereses económicos evidencia que cualquiera que pretenda poner en riesgo el statu quo de una u otra manera será demolido. Ayer Abugatas, el vocero de Humala, llevó a Cuarto Poder el video en el que se contrastan y contradicen los testimonios editados a gusto de Delgado Parker. Tola y Carreño, cumpliendo las directivas, ni se tomaron el trabajo de pasar unos cuantos minutos de algo que evidentemente es una noticia. Es que a eso estamos llegando. En algunos casos no es cuestión de decirle al periodista que diga o deje de decir tal cosa, sino de colocar a quienes piensan de determinada forma al frente de las pantallas. Es claro que luego de Hildebrant no habrá un conductor periodístico televisivo que pueda decirle sus verdades a los que pueden evitar que estas se ventilen. Hoy en el Perú no hay medio televisivo que coloqué en horario estelar un programa con una opinión en contra del consenso TLC, chorreo, competitividad y sabe Dios que más eufemismos. Adiós debates que traten asuntos clave como la integración sudamericana, el gas, el agua (a no ser que aparezca un vocero de la privatización por la privatización), la política frente a la hoja de coca, la COVEMAR, las excesivas ganancias de los bancos o AFPs, etc.
La agenda está impuesta, y pocas son las ventanas en las que una confrontación de ideas se puede dar. Los mismos medios y periodistas que reclamaron cinco años la discusión de temas trascendentes para el país, son los que inundan los quioscos la TV y la radio de escándalo. Sino es Toledo será Humala y así al infinito. Es evidente que las denuncias deben ser aclaradas y los sindicados responder por ellas, pero lo que sucede es que ya perdimos de vista el fondo del asunto: Que nuestro país se halla al borde de un problema mayor, que las elecciones dan la sensación de escape, pero que eso no se solucionará como apuestan ahora con la elección de Lourdes.
Abugatas ha dicho algo coherente. Que si en realidad las encuestas que dan 40% a Lourdes y 18% a Humala fueran acertadas, pues hace rato que la campaña de demolición hubiera terminado. Así como en Bolivia Evo tenía entre 30 y 33% de las preferencias según las encuestas y terminó con 54%, y en Palestina Hamas no pasaba el 23% y ganó por mayoría absoluta, no sería extraño que termine sucediendo algo análogo. Y es que así borremos del mapa a Humala o lo terminen encarcelando si es que se demuestran las denuncias, aparecerá otro que levante el discurso. Ese discurso tendrá acogida porque el 63% de la población latinoamericana descree del modelo planteado, desconfía de sus políticos, de sus instituciones y hasta de sus medios de comunicación.
Una vez más, como en vísperas del Informe final de la CVR resucitado hoy por los que lo denostaron, la hojarasca nos envuelve y ningún candidato puede colocar una agenda que vaya contra los Delgados, los Romeros, las Confieps o los Ivcher. El patético ver a los que tiraron al tacho de basura el informe de la CVR como ahora recurren a los organismo de DDHH. Es asombroso como el canal de Delgado hoy se preocupa de los abusos a los DDHH. Pero no sorprende para nada ver a periodistas que editan según las directivas de Panorama el material que recopilan en la selva y a otros que ante una primicia hablan de corroborar las fuentes cuando sabemos las patinadas de Cuarto Poder.
Hoy RPP abrió sus líneas para recibir las impresiones de la gente acerca de las denuncias sobre Humala. Cinco llamadas fueron contra de Humala, cinco a favor y tres ni a favor ni en contra. Los que están en contra de Humala y exigen investigación tienen todo el derecho y razones para estarlo. Pero lo que no se puede aceptar por ejemplo es la escasa cobertura que se le está dando a los pobladores de la zona de emergencia en que estuvo Humala y que se encuentran en Lima.
En CPN estuvieron hoy. Uno de ellos contó que uno los soldados al mando de Humala le pidió el reloj prestado para no devolvérselo. Este hombre fue donde Humala para denunciar el acto. Humala hizo formar a todos sus soldados frente al hombre. El hombre señaló al que se había quedado con su reloj, el soldado lo negó. Humala le ordenó que tenía cinco minutos para devolver el reloj, y así fue. Quién va a darle a este testimonio un horario estelar o una primera plana como lo merece: El reportaje vetado de Hildebrant. Así Hume y Valenzuela se llenen la boca diciendo que esas cosas no suceden, el reportaje habría sido el motivo de la salida del periodista. Los entrevistados en CPN dijeron más cosas que se deberían oír sobre Humala y denunciaron la manipulación de los enviados de Panorama.
Los censores ya no necesitan un tirano de derecha para matar rebeldes, ahora las cosas son más sencillas: publicidad, medios, satanización, manipulación de la información, nulo espacio para la replica. Pero ya lo ha dicho Alberto Adrianzén ayer en Rueda de Prensa, el bumeran puede regresar, esta vez convertido en una fuerza en contra de lo que ya se percibe con evidente claridad: La alianza de los poderes económicos y algunos de los medios de comunicación más importantes del país, no para sacar a Humala del medio, que eso es lo de menos, sino para que el pensamiento único se consolide: Fredemo recargado.
(1) La conjura de los necios es una novela de John Kennedy Toole publicada luego de su muerte. Cambio una palabra para el título de este artículo.
Alexandro Saco
6 febrero 2006
La agenda está impuesta, y pocas son las ventanas en las que una confrontación de ideas se puede dar. Los mismos medios y periodistas que reclamaron cinco años la discusión de temas trascendentes para el país, son los que inundan los quioscos la TV y la radio de escándalo. Sino es Toledo será Humala y así al infinito. Es evidente que las denuncias deben ser aclaradas y los sindicados responder por ellas, pero lo que sucede es que ya perdimos de vista el fondo del asunto: Que nuestro país se halla al borde de un problema mayor, que las elecciones dan la sensación de escape, pero que eso no se solucionará como apuestan ahora con la elección de Lourdes.
Abugatas ha dicho algo coherente. Que si en realidad las encuestas que dan 40% a Lourdes y 18% a Humala fueran acertadas, pues hace rato que la campaña de demolición hubiera terminado. Así como en Bolivia Evo tenía entre 30 y 33% de las preferencias según las encuestas y terminó con 54%, y en Palestina Hamas no pasaba el 23% y ganó por mayoría absoluta, no sería extraño que termine sucediendo algo análogo. Y es que así borremos del mapa a Humala o lo terminen encarcelando si es que se demuestran las denuncias, aparecerá otro que levante el discurso. Ese discurso tendrá acogida porque el 63% de la población latinoamericana descree del modelo planteado, desconfía de sus políticos, de sus instituciones y hasta de sus medios de comunicación.
Una vez más, como en vísperas del Informe final de la CVR resucitado hoy por los que lo denostaron, la hojarasca nos envuelve y ningún candidato puede colocar una agenda que vaya contra los Delgados, los Romeros, las Confieps o los Ivcher. El patético ver a los que tiraron al tacho de basura el informe de la CVR como ahora recurren a los organismo de DDHH. Es asombroso como el canal de Delgado hoy se preocupa de los abusos a los DDHH. Pero no sorprende para nada ver a periodistas que editan según las directivas de Panorama el material que recopilan en la selva y a otros que ante una primicia hablan de corroborar las fuentes cuando sabemos las patinadas de Cuarto Poder.
Hoy RPP abrió sus líneas para recibir las impresiones de la gente acerca de las denuncias sobre Humala. Cinco llamadas fueron contra de Humala, cinco a favor y tres ni a favor ni en contra. Los que están en contra de Humala y exigen investigación tienen todo el derecho y razones para estarlo. Pero lo que no se puede aceptar por ejemplo es la escasa cobertura que se le está dando a los pobladores de la zona de emergencia en que estuvo Humala y que se encuentran en Lima.
En CPN estuvieron hoy. Uno de ellos contó que uno los soldados al mando de Humala le pidió el reloj prestado para no devolvérselo. Este hombre fue donde Humala para denunciar el acto. Humala hizo formar a todos sus soldados frente al hombre. El hombre señaló al que se había quedado con su reloj, el soldado lo negó. Humala le ordenó que tenía cinco minutos para devolver el reloj, y así fue. Quién va a darle a este testimonio un horario estelar o una primera plana como lo merece: El reportaje vetado de Hildebrant. Así Hume y Valenzuela se llenen la boca diciendo que esas cosas no suceden, el reportaje habría sido el motivo de la salida del periodista. Los entrevistados en CPN dijeron más cosas que se deberían oír sobre Humala y denunciaron la manipulación de los enviados de Panorama.
Los censores ya no necesitan un tirano de derecha para matar rebeldes, ahora las cosas son más sencillas: publicidad, medios, satanización, manipulación de la información, nulo espacio para la replica. Pero ya lo ha dicho Alberto Adrianzén ayer en Rueda de Prensa, el bumeran puede regresar, esta vez convertido en una fuerza en contra de lo que ya se percibe con evidente claridad: La alianza de los poderes económicos y algunos de los medios de comunicación más importantes del país, no para sacar a Humala del medio, que eso es lo de menos, sino para que el pensamiento único se consolide: Fredemo recargado.
(1) La conjura de los necios es una novela de John Kennedy Toole publicada luego de su muerte. Cambio una palabra para el título de este artículo.
Alexandro Saco
6 febrero 2006
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