sábado, 31 de diciembre de 2005

ANIMAL PLANET

En nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay más estrellas que todos los granos de arena de las playas del planeta tierra.

Varias veces tanto en mis artículos cuanto en Civilización he repetido que creo que los animales son más inteligentes que los humanos en muchos sentidos. Quizá eso haya sido tomado como palabras para llamar la atención o caer bien, pero esa no es la intensión. El problema que enfrenta esta idea es que estamos acostumbrados a observar a la inteligencia como un hecho únicamente humano, a medirla dentro de nuestros parámetros intelectuales, a validarla en determinadas situaciones científicas o sociales. Lo que sucede es que hay que desprenderse de esas limitaciones antropocéntricas y observar al universo como lo que es, un espacio-tiempo en el que el humano es insignificante.

Hay un lugar común que establece que los actos más repulsivos de los humanos son actos animales. Y se utiliza el adjetivo animal para ese fin. Un violador, un asesino, un hombre que golpea a su pareja, un chofer irresponsable, son adjetivados como animales. Extraña presunción la que se ha atribuido el leguaje del hombre para igualar sus actos eminentemente humanos a los animales. Ninguno de los vicios y males que los humanos comenten en cada instante puede ser atribuido a los animales de una manera tan ligera.

El animal no asesina, mata por supervivencia o por hambre. El animal no maltrata a su pareja ni tiene hijos más allá de su ciclo natural de reproducción. El animal no es un peligro en el desarrollo de la convivencia social humana, a no ser que se invada su territorio o se les conmine en indignos espacios para su exhibición pública. El animal no tiene sistemas políticos, ni jurídicos, ni comunicacionales que discriminen y aumenten las desigualdades. El animal tiene muy en claro cuál es su espacio vital, que hoy ha sido invadido y destruido por el hombre en la mayoría de zonas del planeta. Entonces, eso calificar las peores conductas humanas como actos animales es un atrevimiento producto del antropocentrismo del que no queremos desprendernos.

A pesar de esas distancias tan claras entre la acción del hombre sobre el planeta y sobre él mismo, seguimos ejercitando nuestra supuesta superioridad. Encerramos a los animales en sucias jaulas, acuarios ínfimos, azoteas olvidadas, y todo para el deleite de nuestros hijos o pantallas. Un tigre en veinte metros cuadrados, un águila entre fierros, una jirafa bajo techo, unos peces en la infinita limitación de una pecera; y toda la industria alimentaria.

Las especies se siguen extinguiendo. El hombre asume eso como la consecuencia del desarrollo. Quizá recordar que en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay mas estrellas que todos los granos de arena de las playas del planeta, y que la Vía Láctea sólo es una de las miles de millones de galaxias, sirva para colocar a este hombre inteligente en su adecuado lugar.

Religiones y creencias atribuyen a algunos animales poderes o males. Otros humanos cual juguetes adquieren mascotas en fechas de celebración, y otros invierten la realidad y cuando son atacados por algún animal no se asume ninguna responsabilidad. El ADN ya ha demostrado que lo que nos separa genéticamente de los animales es casi nada, menos de medio por ciento de un código en el que se encuentran las claves de la vida. Pero seguimos siendo los reyes de la creación, y la inteligencia nuestro atributo para unos y nuestro don para otros.

Medir la inteligencia de manera univoca es todo lo contrario a aplicarla. La inteligencia es apertura, reconocimiento de limitaciones, aceptación de una idea cuando es más coherente que la otra, comprensión de realidades distintas. La inteligencia no es única, y no puede ser encasillada en lo humano, ni espacial, ni temporal ni biológicamente. Un mono desnudo en el que su cerebro evolucionó por factores como el menor tamaño de sus mandíbulas y la movilidad que su dedo gordo permite a su mejor herramienta, ahora se pretende señor del planeta. Pero no sabe que sobre sus vestigios los animales que no logre exterminar seguirán caminando por los siglos de los siglos, gua guau.


Alexandro Saco
29 12 2005

¿Perú a puertas del nazismo?

En las últimas semanas se viene señalando desde diversos sectores que el eventual triunfo de un candidato presidencial conduciría al Perú al fascismo o al nazismo. Esta afirmación puede ser leída o vista en medios de comunicación o en divulgaciones vía Internet.

El nazismo y el fascismo fueron movimientos políticos de masas, en los que la voluntad y libertad individual fueron entregadas al líder. El nazismo construyó sobre la base de un Estado todo un aparto de información, de manipulación y de guerra que le permitieron consolidarse en Alemania. Se sustentó en un poder militar enorme, llevó a la práctica sus proyectos expansivos con éxito al inicio y asesinó a millones de personas apoyándose en una ideología abyecta. Las condiciones para que este fenómeno político se haya desarrollado en determinada época son muy particulares y de difícil repetición.
¿En realidad se cree en la posibilidad de que el Perú pueda convertirse en un Estado nazi o fascista? O es una herramienta que se utiliza en teoría para aminorar los índices de preferencia electoral de Ollanta Humala. ¿Alguien cree en realidad que el temperamento nacional y las condiciones del Estado peruano dan como para teorizar sobre un nazismo estatal peruano? En todo caso, lo que más se acercó al fascismo en el Perú fue el gobierno de Montesinos-Fujimori, con su control y manipulación de la información, con sus insultos y vejaciones a los opositores, con un discurso antisemita en el caso de Frecuencia Latina, o Sánchez Cerro y sus camisas negras en un momento en el que el fascismo reinaba en Europa. ¿Pero acaso insinuaron eso lo que ahora gritan a voz en cuello que estamos a punto de convertirnos en nazis?

Antauro Humala es está siendo procesado por los asesinatos que se le imputan, y lo que merece es terminar condenado. Isaac Humala, el padre, es el creador de una ideología sin pies ni cabeza, qué puede que tenga analogías con el nazismo. Ollanta Humala es un ex militar que casi lidera la intención del voto y que lleva en el número uno de su lista por el Callao al hasta hace unos días presidente de la Comunidad Judía, y que cada día se rodea más del stablishment político. Ninguno de estos tres personajes con o sin gobierno, tiene la capacidad de colocarnos en las puertas del infierno. El que podría estar más cerca de ello sería Ollanta, pero así esa fuera su intensión, cosa muy discutible, la sociedad peruana y sus socios políticos no se lo permitirían. Primero porque, en el caso de ser electo, ese probable gobierno estaría arrinconado y observado desde el primer día; y segundo porque el Estado peruano no tiene ni la capacidad económica ni militar, ni nuestra sociedad la unidad de pensamiento para iniciar una aventura nazi.

Como estrategia política, esto de levantar el fascismo y el nazismo, que ya tiene tiempo de venirse difundiendo, no le ha quitado un punto a Humala en la intención de voto. Sin quererlo los que lo sostienen le siguen haciendo un favor a su candidatura. A pesar de eso seguiremos oyendo estas afirmaciones mientras más se acerque la hora electoral. Y las seguiremos oyendo porque no hay un discurso político coherente que le haga frente a las cuatro generalidades que Humala sostiene repetitivamente a lo largo del año.

Ante ese vacío de argumentos por un lado, y de incapacidad de llegar a la población por el otro, hay sectores que han optado por el fácil expediente de recurrir al cuco nazi y fascista. El nazismo y el fascismo son cloacas, nidos de podredumbre. Por eso tratar de llevar nuestra campaña electoral hacia esos rincones es un despropósito. ¿No hay maneras más inteligentes y creativas de hacer frente a un candidato que se despunta? Pues si las hay. Que no las quieran observar o no puedan hacerlo los que levantan este tema, es su entera responsabilidad.


Alexandro Saco
29 diciembre 2005

jueves, 15 de diciembre de 2005

OLLANTA: HISTERIA Y FRUSTRACIÓN

Histeria conservadora y frustación popular

Es asombrosa la forma en que políticos y medios de comunicación le están allanando la presidencia a Ollanta Humala. Similar satanización se aplicó contra Fujimori o Toledo. El conservadurismo cree que asociarlo con todas las desgracias posibles limitará sus opciones. En una entrevista le leen las declaraciones de Woodman, Espá, Mariategui, Paredes Castro, Jorge Del Castillo, José Barba, y Humala se ríe.

De un 3% hace un par de meses, hoy bordea los trece puntos, es decir, ha crecido más de 400%. La tendencia es clara. Se habló durante los años del gobierno de Toledo del outsider. La gente con Humala le responde a la indolencia política, a las guerritas mediáticas, a la CADE, a la CGTP. Alan pretende robar las banderas del descontento popular, a Lourdes y sus asesoras colombianas el ratón les comió la lengua, Paniagua no consolida la alianza y Salinas firmó su epitafio con Solari.

Chavez, Evo, Fidel y si quieres Sadam u Osama
Dicen que Chávez financia a Humala. Acaso los social demócratas o los demócratas cristianos o los liberales no tienen sus redes de financiamiento. La política nunca se define sólo al interior de las fronteras nacionales.
Mientras más adjetivos se le coloquen, mientras más esvásticas se le cuelguen en las portadas de Correo, mientras más lo crucifique la CONFIEP o lo pretendan asociar con Montesinos o distorsionar su sueldo en Paris o Seúl, más crearán un escudo en sus electores. La gente en el Perú puede que sea ignorante, pero ignorancia no es igual a estupidez; se perciben los cargamontones.

Partir en dos
Se dice que Humala quiere partir al Perú. El Perú está partido antes de que Humala nazca. 52% de pobres; costa exportadora agrícola, sierra desolada y selva con mafías; medio país detesta a la CVR y la otra mitad la considera respetable; 3 millones de peruanos fuera y la mitad que se iría si tuviera visa; medio país cree en el TLC y la otra mitad desconfía de su firma; casi un 40% del país no tiene acceso a la salud, un porcentaje alto no tiene agua potable; 10 mil pensionistas se llevan el grueso del dinero, 800 mil más gozan de una pensión y millones de adultos mayores no cobran un sol. A pesar de eso, se afirma que Humala es quien recién va a partir al Perú.

Espejo
El rechazo a Humala evidencia por un lado cómo se personifican los males del país en una persona. Y por el otro lado cómo un sector del país personifica en alguien sin experiencia, su anhelo de salir de las frustraciones.

Que la ideología del padre Isaac es una locura, que es racista y xenófoba, que no tiene ningún asidero en la realidad del Perú, es cierto. Quien crea en los planteamientos del padre de Humala es un alucinado, y si Ollanta Humala los avala en su fuero íntimo está perdido.

Una forma de limitar el crecimiento que puede tener en las urnas, es colocarle límite a sus intenciones. Forzarlo a entender que el país no da para un nuevo iluminado, pero tampoco aguanta los gritos conservadores. ¿Cómo se logra eso y de dónde debiera salir? Otra vez el llamado es a la sociedad organizada que se viene moviendo en asuntos como racismo, salud, derechos humanos, políticas públicas, etcétera.

Ollanta Humala no es un salvador, ni tampoco un Hitler andino, que eso es lo más fácil de decir. Sólo es un aspirante a político de la vertiente militarista autoritaria latinoamericana, que ante la absoluta mediocridad de los partidos aspirantes a la presidencia, con su energía y la correa con que hasta hoy aguanta todas las insinuaciones, los viene superando. Ollanta es el espejo de la histeria conservadora y de la frustración popular.


Alexandro Saco
Civilización
www.radiosanborja.com
28 11 2005

UNA CONTRADICCIÓN LIBERAL

Uno de las columnas del liberalismo es la menor participación del Estado en las relaciones sociales y en las regulaciones entre empresas y consumidores, para que así se ocupe de tareas mínimas y fundamentales. Es decir, el discurso liberal opone labor estatal a libertad individual, y puede que en ello haya aspectos ciertos.

Pero, existe una contradicción en esa perspectiva. Por un lado se aboga por que el Estado virtualmente desaparezca, pero por el otro se convalida sin reparo el poder de empresas o conglomerados empresariales. La pregunta es la siguiente ¿Acaso una empresa mientras más capacidad comercial desarrolle no creará en su interior las regulaciones necesarias para el desarrollo organizado de sus objetivos? Lo que quiero decir es que las empresas para funcionar adecuadamente y mientras más grandes sean, más se van a asemejar a un Estado: Una empresa es jerárquica, una empresa está compartimentada, una empresa sanciona y premia, una empresa lleva control sobre cada aspecto de su desarrollo o producción, una empresa es por naturaleza expansionista, una empresa tiene estrategia y planifica, una empresa crea sobre su símbolo una sensación de pertenencia. Por eso y por otras razones la empresa es análoga a un Estado. De lo que no nos percatamos es que al arrinconar a los Estados, se están creando otros cuasi estados, no representativos e irresponsables social y ambientalmente.

Si bien la libertad individual debe ser defendida ante los embates del Estado, del mismo modo hay que defenderla de quienes detentan cada vez más poder. Empresas que tienen una facturación que puede superar el presupuesto de un Estado, obviamente en muchos aspectos tienen más poder que los estados. Ese poder no garantiza la libertad individual, sino todo lo contrario. El poder de una empresa o grupo de empresas está intrínsicamente ligado a la capacidad de dependencia que genere su producto o servicio en una persona o en una colectividad. El consumidor no es libre, eso es una buena intención, que puede crear el espejismo de la elección de una variedad de marcas o servicios ofertados, pero que no puede ir más allá.

Entonces, al defender desde la óptica liberal el desarrollo empresarial como un punto clave de desarrollo y libertad individual, lo que se está haciendo es trasladar el poder que detentaban los estados hacia las empresas o sus conglomerados. De un poder, cierto que castrante y arbitrario, hoy mansamente se le entrega mayor ingerencia en la vida privada a esa entidad sin rostro llamada empresa, inversionista, capitales. Qué rasgo mayor de falta de libertad puede haber que sembrar el miedo con el cuento de espantar a los inversores cuando se asume determinada posición política; la contradicción en enorme, y se oculta en la palabra libertad.

La libertad no la brinda el Estado, pero menos aún lo hará la empresa o sus variantes, porque un cordón umbilical las une frente al individuo común: el Estado sobre la sociedad, las empresas sobre la sociedad. Las mismas arbitrariedades estatales en cuanto al maltrato a los ciudadanos son puestas en práctica por las empresas que te dicen paga y luego reclama, o que con imágenes coloridas crean adicción al consumo y depresiones en masa. Pero como supuestamente operamos con total libertad, es natural que sólo seamos consumidores (*).

La libertad que el liberalismo cree ver en el desarrollo empresarial es un camino encubierto hacia una mayor dependencia humana. La alternativa es deslegitimada de arranque: los países o las regiones que no han logrado grados de desarrollo sustentados en la “libertad empresarial” o son estados fallidos o será que sus culturas se lo impiden. La mirada por sobre el hombro no puede ser más clara hoy, y el discurso es arrogante. Basta oir el director del FMI Rodrigo Ratto hablar de el camino correcto (*) para saber lo vacío de su sustento. La libertad entendida desde el socialismo y basada en lo comunitario antes que en lo individual, está tan en crisis como la planteada por el liberalismo camuflada en un discurso en algunos casos irreflexivo.

(*) Observemos las principales acepciones de consumo y consumidor del DRAE.
1. tr. Destruir, extinguir. U. t. c. prnl
1. loc. adj. Dicho de la sociedad o de la civilización: Que está basada en un sistema tendente a estimular la producción y uso de bienes no estrictamente necesarios.

(*) Laurence Durell dice en el prefacio de La Papisa Juana: “Sólo los inmorales hablan de moral”. Una adaptación valida sería: “Sólo los incorrectos hablan de corrección”.

Alexandro Saco
10 12 2005