lunes, 31 de diciembre de 2007

Convicciones 2007


El paso de lo que llamamos tiempo y la ponderación de distintos puntos de vista sin duda nutren nuestra percepción de la realidad. Esa asimilación en algunos casos varía, en otros refuerza nuestras percepciones y convencimientos. De hecho las que mencionó variarán y otras se mantendrán o reforzarán, pero son algunas de las que hoy sostengo. Tengo una deuda conmigo mismo, debo escribir sobre mis viajes; el 2007 ha sido el año que más he viajado y respirado el aire de un lugar llamado Perú y vi delfines; delfines rosados en el Amazonas.

Cambio climático y sentido común: Sin duda la repercusión del Premio Nóbel entregado a Al Gore y al Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático de la ONU hacen ineludible el tema. Y se trata de algo elemental y de sentido común. El planeta tierra, que es una forma de vida en sí mismo, no es infinito, es sólo una minúscula partícula del universo. Es vulnerable. Los estudios han demostrado que la acción humana ha variado las condiciones de su equilibrio y que habiendo daños irreversibles producto de la industrialización, si trabajamos idóneamente, estamos a tiempo de conservar el planeta para las generaciones venideras. Aunque lo más probable es que finalmente el humano se extinga y llevé al planeta a condiciones insuperables, el empeño por señalar este problema como el principal de la humanidad es atendible. Si no existe un lugar adecuado para la vida y el desarrollo de todo lo que la vida implica, pues sencillamente, la vida se extinguirá. No percatarse de esa relación y sostener que el cambio climático es uno más de los problemas del planeta, levantado por comunistas hoy ecologistas, es algo que no resiste ningún análisis serio. El mundo se está acabando, los nevados andinos se evaporan, los polos aminoran su extensión día a día, la minería y la industria contaminan irremediablemente, las selvas desaparecen por que estados y empresas actúan con un inmediatismo estupefaciente cuando esas reservas cada día valdrán más en todo sentido. El planeta no es nuestro, sólo somos una más de las millones de especies; nuestra insignificancia en el universo nos debería llevar a ser menos soberbios y más realistas.

Venezuela mesiánica: No existe el llamado socialismo del siglo XXI y menos la revolución bolivariana. Como menciona un amigo que vive en ese país, en todo caso lo que existe es la revolución del bla bla bla. Ningún sistema político es sostenible si el líder de la causa puede interrumpir las emisiones radiales y televisivas para aparecer él en el momento que desee o los domingos conduzca un programa desde las diez de la mañana sin hora definida de final. Muchos de los médicos cubanos que Caracas cambia por petróleo duermen en covachas insalubres. Los círculos de defensa de la revolución bolivariana con las armas que les entrega el gobierno han generado mucha más violencia de la pre existente. Se subsidia desde el agua hasta la telefonía, se crea cooperativas en diversos ámbitos, pero no se asegura su sostenibilidad sin el apoyo estatal. El lenguaje violento de Chávez es violencia. Todo eso por el lado del gobierno que no tiene oposición en el Congreso y no celebra consejo de ministros, o lo hace desde Alo Presidente ordenando entregar casas, bajo el amparo del mesianismo chavista. Ello no exime a la oposición golpista, violenta también, de su responsabilidad.

China oculta: Totalitarismo adornado de olimpiadas y crecimiento económico. Hace unos días cambiaron del 2012 a 2018 las elecciones libres en Hong Kong. La colonización del Tibet está casi perpetrada. Los monjes budistas no sólo han sido reprimidos hasta la muerte en Birmania. Hu Jintao, antes de ser presidente, fue gobernador de esta región y responsable político de las miles y miles de muertes de tibetanos y de la destrucción material sistemática de su cultura. Por otro lado, millones de practicantes de la disciplina espiritual y física Falun Gong, son perseguidos y encerrados en campos de concentración que hasta miembros de la ONU han denunciado. Se comercia con órganos de estos prisioneros. En el campo, la represión produce matanzas silenciadas en Occidente porque la mejoría economía de la costa es lo que el gobierno chino pretende vender al mundo y no la miseria del interior. No existe libertad de expresión y la cárcel recibe a los que cuestionan la verdad oficial; diez mil funcionarios del Estado bloquean el acceso a internet. Pero ningún país o institución importante del mundo es capaz de señalarle al gobierno chino sus arbitrariedades, porque China compra mucho y exporta barato, amparada en una competitividad que excusa todo sobre millones de trabajadores. La expansión de sus empresas en África debiera ser observada para entender mejor su intensión expansionista hoy semi dormida. El modelo chino es un peligro. Obras de ingeniería asombrosas se levantan en ese continente y en la propia China, pero como en las pirámides, esclavizando a humanos.

EEUU al borde: Como ya se ha dicho, el principal problema de EEUU no son sus enemigos externos reales o inventados, sino la violencia y la inmediatez en las que esa sociedad se mueve. Las matanzas en escuelas, universidades, iglesias, familias, son constantes. Los que seguimos las noticias todos los días, percibimos esa constancia cada vez más sólida. Hace poco se ha aprobado una norma que restringe en algo el acceso a la compra de armas. Pero el tema no sólo es ese. El fundamentalismo cristiano está generando gran parte de esa grave situación. El joven que hace poco abaleó a varios en la puerta de una iglesia, pertenecía a uno de esos grupos de conversos. En un país en que la distracción se restringe a enormes molls, el discurso de salvación cristiano es una opción a esa monotonía. Y si sumamos todo ello a unos medios de comunicación poblados de intrascendencia por no decir estupidez, contamos con todos los ingredientes para que cada vez más se vea opacada la gran capacidad de pensamiento e ideas de las que EEUU es capaz. Las elecciones de noviembre pueden marcar un reflujo al hoyo que ha cavado la administración Bush y sus intereses corruptos.

Palestina resiste desaparecer: Tengo toda la impresión de que el mundo está presenciado la desaparición en vivo y en directo de toda una sociedad. Las continuidad de la situación actual en una década puede llevar a la futura inexistencia de las condiciones mínimas para una autonomía palestina; ya la esperanza de un Estado es demasiado. El pueblo judío tiene derecho a su Estado, lo que no tienen derecho los gobiernos israelíes vencidos por la ideología sionista, es a condenar a muerte a los que en el discurso dicen respetar. Si aceptamos la definición de terrorismo usual, éste se practica por ambas partes en la disputa. La ocupación es el agente clave de la respuesta palestina. La responsabilidad mayor en la cada vez más lejana paz, está del lado del Estado de Israel y de los israelíes, judíos y sionistas de buena voluntad que deben superar los lugares comunes y fantasmas para mirar adecuadamente la realidad. Es urgente una vuelta de tuerca sobre los conceptos básicos que se desprenden de este conflicto. Hamas es interlocutor legítimo y Abbas juega a la diplomacia sin ningún logro. Anápolis fue la nueva farsa en esta historia.

España guerra civil: Espero que el 2008 triga la reelección de Zapatero. El odio que la extrema derecha española y del mundo le tiene el presidente del gobierno español no es gratuito. No soportan su inteligencia, su tino, su preocupación social revestida de respeto a la libertad individual. En España la guerra civil está más presente que nunca; la iglesia y el PP manipulan la memoria histórica cobardemente y calumnian a todo el que no se alinee con germen fascista. Hace unos días en Bilbao marcharon miles pidiendo el reconocimiento oficial de las selecciones deportivas vasca y catalana en las competencias internacionales. Mientras los gobiernos españoles sigan minimizando el tema y escudándose en no avanzar en una solución, más razón tendrán los nacionalismos para achacarle al centralismo castellano la mayor parte de sus problemas. La vuelta del medieval PP al poder sería un retroceso enorme para la libertad individual y el desarrollo social.

Perú, libertad en Majaz: Sin duda existe un dinamismo en la economía y un crecimiento que se va percibiendo. Pero ese avance económico no va de la mano con el avance de las ideas ni de la tolerancia. A más crecimiento económico más majadería y matonería que viene desde el propio Alan García y se refleja en sectores del empresariado y del conservadurismo más rancio que impone un discurso incluyente de la boca para afuera, pero que en realidad esconde los mismo vicios de siempre: unos pocos son los que deben conducir al país. La mayoría de medios de comunicación, sobre todo la TV envuelta en líos mafiosos, vive de esa realidad y la exacerba. Al presidente del Perú lo primero que le importa es su destino y lo que dirá su epitafio, todo lo demás depende de eso; pero lo más probable es que algún día le llegue la notificación judicial como a Morales Bermúdez. En medio de ese acomodo ideológico e informativo, los pueblos de la sierra norte de Piura y de Cajamarca, dieron una lección de libertad, de ejercicio democrático, al decidir que entre la minería maleada de una empresa china y la agricultura, ellos optan por la segunda. La respuesta oficial emanó la pequeñez de los que detentan el poder en el país. Pero todo ello no anula que existe también un pensamiento añorante de un socialismo inexistente, que al avalar el autoritarismo de izquierda, le hace el juego al autoritarismo de derecha agazapado en Palacio de Gobierno. Y Fujimori, pagando muchas de las cosas que conoció y que avaló, hasta que diga que en el banquillo falta García.

Alexandro Saco
31 12 2007

viernes, 28 de diciembre de 2007

LIDESO y los Dorian Gray.


Existe un debate del que no aflora una perspectiva interesante: se trata de la discusión sobre el futuro de la izquierda. El círculo no se cierra y ésta deriva en defensas y diatribas de una historia a veces poco conocida y de unas perspectivas indefinidas. Paralela a esa discusión se desarrolla una línea que tiene que ver con la defensa de lo que conocemos como democracia; lo sorprendente es que todos se reclaman demócratas, desde la derecha extrema hasta la izquierda radical, lo cual dice mucho del concepto que va perdiendo su sentido original. Y para completar este triángulo, siguiendo a Boaventura Do Santos, existe un marco que el referido autor denomina la industria de los derechos humanos; en ella perderían su sentido original reivindicaciones atendibles para ser parte de un estado de cosas, al lado de actitudes y enfoques poco renovadores.

Esa realidad obliga a reorientar el discurso, las palabras, que finalmente son las que darán el sentido a lo que queremos expresar. Pero junto a las palabras, replantear también los puntos sobre los que las organizaciones estatales u otras desarrollan y aplican sus criterios. Así, antes que el destino de la izquierda, la democracia que no dice mucho y la llamada industria de los derechos humanos, otros preferimos observar dos aspectos clave que resumen aspiraciones y se separan de los conceptos desgastados. Libertad individual y desarrollo social, LIDESO por sus siglas. Ambas ideas en su amplitud involucran un conjunto de aspectos que distintas perspectivas políticas hacen suyos. El asunto es que esas perspectivas políticas son incapaces de deslindar de sus atascos ideológicos; nadie les pide que lo hagan tampoco. Lo que quiero decir es que los que no crecimos al calor de los troncos del pensamiento de izquierda deberíamos aspirar a una interpretación distinta de los recursos políticos para generar mejoras sociales.

La libertad individual engloba una serie de aspiraciones legítimas que remiten básicamente a lo personal, pero que no se logran sin una perspectiva que considere éstas como derecho de todos en los distintos ámbitos de la vida. Por su parte el desarrollo social implica una serie de condiciones que el Estado debe brindar a la sociedad para que ésta tenga el principio de igualdad de oportunidades y de acceso a servicios garantizado. De hecho lo señalado es algo muy general, pero va en el sentido de encontrar un sincretismo político que permita sobre esas dos bases superar posiciones tanto dentro del ámbito de la izquierda cuanto frente a otras corrientes políticas. La libertad individual y el desarrollo social son paralelos, no puede alimentarse uno en desmedro del otro, y no es adecuado enfrentarlos. Por el contrario tengo la percepción de que son justamente las sociedades que más han avanzado las que se han acercado a garantizar estos dos elementos.

De tanto ser reivindicada y reclamada por unos y por otros en el país y en el mundo, el concepto democracia se ha difuminado y para muchos no dice nada. Se invaden países para llevar la democracia pero se aniquila cientos de miles. Putin se reclama democrático, Chávez también, Aznar se presenta como cruzado de la democracia, García nos salvó de perderla, Bush gobierna democráticamente pero un fallo judicial le dio el poder. Y así podríamos seguir encontrando las inconsistencias de lo que se nos presenta como democracia. A la democracia la están matando, porque reflejarse en el espejo como demócrata es políticamente correcto; pero el reflejo es un Dorian Gray, un demócrata cuyo lado invisible ha pactado con intereses indefendibles y/o se asume salvador, mostrando su cínica sonrisa a las pantallas del mundo.

Por su lado los derechos humanos marcan un concepto repetitivo. Prefiero llamarlos llanamente derechos. El enfoque de los derechos humanos ha encontrado varias subdivisiones que dispersan su sentido; de primera segunda y hasta de tercera generación, tal como las reformas neo liberales son de primera segunda o tercera generación. O son reformas o son derechos. Lo demás es buscarle la adjetivación correspondiente a una organización administrativa. Los humanos tenemos derechos, no es que los derechos sean humanos. Esos derechos los debemos exigir frente a todo tipo de régimen vía los canales y las reivindicaciones que le creamos al Estado, o que son preexistentes. Esos derechos remiten indefectiblemente a las libertades individuales y al desarrollo social, y hasta se podría decir que son naturales. Pero existe la necesidad de encontrar una tras otra nuevas definiciones, cuando desde grandes conceptos podríamos reorientar la escena política.

El debate sobre el futuro o la existencia misma de la izquierda tal y como nos la refieren los que militaron en ella, es una oportunidad para dar el paso producto del cual todo ese bagaje ideológico rescate su aporte fundamental, el desarrollo social, y sea defendido como una línea política insustituible. Esa línea debe intersectarse con la libertad individual que no se opone al primer concepto, sino que ambos se retroalimentan. De ambas grandes líneas derivan las demás posiciones o acciones relacionadas con el ámbito interno y con la ubicación en el contexto internacional, que para ser coherentes deben responder a los conceptos propuestos. Tengo la percepción de que los que iniciaron las ideas socialistas y las liberales tuvieron que quebrar una dependencia ideológica frente a lo que en sus respectivas épocas era lo oficial y correcto; por eso existe la necesidad de una ruptura, en este caso convocante de lo uno y de lo otro, sumada a una necesaria concreción de los derechos y al uso indicado de la aspiración democrática.

Alexandro Saco
27 12 2007







lunes, 17 de diciembre de 2007

Dos bolivias


Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando tienen el derecho a ser autónomas o independientes si fuera el caso. Así como Chechenia, el Kurdistan, el Tibet, Palestina o Euskadi, por citar algunos casos, poseen también ese derecho. Del mismo modo, la nación aymara está legitimada para construir una nueva organización. En Bolivia la emergencia de una legítima reivindicación de los pueblos originarios ha colisionado con los derechos e intereses de la otra Bolivia. Si esta disputa lleva a tener que referirnos a las dos bolivias es conveniente que en realidad exista una separación antes que una guerra civil.

Si bien existen influencias que desde los EEUU en alianza con sectores opositores a Evo pretenden el fracaso de su gobierno, y que este intento responde a la intención de desestabilizar el ímpetu contestatario de la región encabezado por Hugo Chávez, hay un derecho previo a esas intenciones: el derecho de los pueblos a su libre determinación. En ese sentido, los mapas políticos se regeneran continuamente impulsados por los intereses de las grandes potencias, pero también por las demandas de naciones o sociedades que optan por una organización que responda a sus actuales realidades. Los mapas no son estáticos, reflejan la ebullición política y económica de las sociedades.

En lo referido a los recursos naturales que alberga el sub suelo de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, les corresponde el mismo derecho que a los habitantes de la sierra piurana en el caso Majaz. Es decir, no es el Estado el propietario legítimo de esos recursos, sino las comunidades que se hallan sobre ellos. Así como nuestros pueblos andinos tienen el derecho de utilizar las consultas electorales para rechazar la inversión minera y optar por la agrícola, los pueblos que hoy en Bolivia se autonomizan tienen el mismo derecho de hacer con sus recursos lo que consideren; para unos su derecho es anterior al Estado peruano, para otros anterior al boliviano. Del mismo modo otras naciones como Chechenia o Irak, tienen el derecho sobre sus recursos antes que Rusia o los EEUU.

Podría dar la impresión de que una Bolivia distinta, básicamente altiplánica, estaría en peligro de extinguirse. Pero ahí radica el desafío de construcción de una comunidad andina mayor, así esta vaya en desmedro de la organización estatal peruana. El temor pasa por la idea de que los actuales Estados y sus límites arbitrarios, en muchos casos, son el molde sobre el que viviremos por siempre. Nada menos indicado si uno construye un mapa geocronológico, en el que se pueda observar las constantes variaciones de las estructuras geopolíticas. Lo señalado, no va en la línea de la teoría de los estados fallidos que representa intereses evidentes de monopolizar mercados y conquistar recursos, sino justamente apunta a lo contrario: a que si las sociedades sinceran sus límites y pretensiones pueden constituir reductos más sólidos que los actuales frente a diversos intereses.

Es la dependencia frente al statu quo lo que impide que afloren nuevas realidades y origina que cuando éstas aparecen deban recurrir a la violencia. La mitad originaria de Bolivia tiene el derecho a regirse y relacionarse según la tradición aymara u otras; la nación aymara es rescatable y en muchos aspectos vigente. Esa nación involucra territorios y recursos hoy peruanos y chilenos. Mantener pegados con babas países termina por llevarlos situaciones peores. Analogando, la Amazonía tiene el derecho a construir su autonomía y/o independencia de los Estados que por siglos le han dado la espalda y que hoy, como en el caso peruano, pretenden aprovechar sus territorios y recursos para alimentar el centralismo.

Lo que pretendo señalar son dos principios. Uno, el de la libertad de optar por una organización política nueva cuando la anterior es impuesta o se agotó. Dos, el de la propiedad de los recursos naturales por parte de las sociedades inmediatas a ellos, anterior sin duda a las pretensiones de los estados. Tengo toda la impresión de que los que están más cerca a sus recursos sabrán utilizar mejor éstos, como los habitantes de las alturas piuranas. Si bien en el caso boliviano hay de hecho actores indeseables apoyando la división del país y sectores que no le perdonan a Evo haber llegado al poder, o el chavismo y su intensión de controlar el ámbito energético, lo que se juega tiene aspectos de que rebasan ambos intereses. Los mapas no son estáticos, las independencias o autonomías no se acabaron el siglo XIX; miremos la ebullición como capacidad creadora para el cambio de lo actual.

Alexandro Saco
16 12 2007