lunes, 7 de enero de 2008

Obama despierta la tribu


El contraste entre los Clinton y los Obama en la noche del caucus en Iowa era insuperable. Hillary lucía cansada, repitiendo como colegiala que estaba preparada para gobernar; al lado Madeleine Albright y Bill Clinton, no le imprimían la fuerza del cambio que ansiaba representar. Mientras tanto Obama aparecía en medio de un auditorio efervescente, delgado al lado de su guapa mujer y de sus niñas. Un Kennedy negro medio siglo después, un pedazo de Matin Luther King, una oratoria que sometía a la noche, la tribu clamando al líder. Acusó a los cínicos que dijeron que el triunfo en Iowa era imposible, habló de las inequidades que ha generado al sistema de salud, de ser el presidente que retire a los EEUU de Irak; y de la esperanza en contraposición al miedo, la misma que lo ha llevado desde su ascendencia de padre de Kenia y de madre de Kansas a la posibilidad de la presidencia. A pesar de toda la ascendencia de los Clinton sobre el partido demócrata, Obama y Edwars están más cerca del cambio que la mayoría de los estadounidenses esperan expresado en noviembre.

Si bien lo de Iowa es el inicio, éste no ha podido ser mejor para un país adormecido por el miedo explotado por los artífices de la guerra del petróleo. Hasta los republicanos hablan de cambio y de situaciones profundas que deben ser variadas. EEUU tiene problemas más graves que sus enemigos externos creados por ellos mismos antes, inventados o reales. Su descontrolada violencia que produce matanzas continuamente, producto de lo monótono de un sistema de vida que privilegia lugares como los molls como centros de socialización juvenil, vació que es llenado en alguna medida (1 En nombre del Dios vengador) por discursos religiosos extremistas; la crisis hipotecaria que está afectando a millones de ciudadanos que perderán sus propiedades si no se le halla solución; la grave situación de la salud pública que por una mala gestión es aprovechada por farmacéuticas y seguros ha dejado sin acceso a salud a un porcentaje considerable de estadounidenses o los lleva a pagar costos inaceptables para un país rico; la irresolución de la problemática migratoria en la que cada vez más se evidencia que las medidas efectistas no aminoran esta realidad y los trabajadores ilegales significan más porcentaje de la mano de obra utilizada; unos medios de comunicación copados por el discurso que agrupa a las naciones del mundo en buenas y malas; una política externa a la que el mundo le ha perdido el respeto. Ante eso la arremetida sobre Medio Oriente es más que nada un símbolo del nacionalismo extremista que de la realidad de las urgencias de EEUU.

El péndulo todo indica regresará hacia los demócratas el gobierno, pero de hecho la tarea será extremadamente complicada. Entre Hillary, Edwards y Obama, la que mejor se acomoda a los intereses de los grupos de poder en EEUU es Hillary. A pesar de hablar de cambio, su cercanía al poder puede hacer que ella y sus colaboradores acepten no confrontar algunos intereses. Mientras tanto Obama y Edwards tendrán que ser cuidadosos para encajar el ánimo de cambio sin llegar a despertar alarma entre sus electores de ser candidatos digamos de izquierda. El discurso de Edwards va más lejos que el de Obama; se podría decir que sin estar muy lejos uno del otro, Edwards expresa con más radicalidad sus ideas y ataca más frontalmente a los grandes intereses y grupos de poder. Por su parte Obama debe convencer de que ha llegado la hora de que un representante de la mayor minoría estadounidense llegue a la Casa Blanca. No me cabe duda de que ese será, en caso de que Obama sea candidato, uno de los puntos de quiebre. Y tengo la sensación de que por lo menos habrá alguna conspiración para asesinarlo si su triunfo es inevitable.

Paradójicamente a lo que los neoconservadores se propusieron con la idea de crear una paxamericana para el siglo XXI, ésta derivará en una posibilidad de remecer los cimientos que se consolidaron luego de la segunda guerra mundial con el poder creciente del complejo militar industrial, denunciado por Dwight Eisenhower (2 El complejo militar industrial haciendo historia) en su discurso de transferencia de cargo. Pero como en un eterno retorno, las situaciones vuelven, el conservadurismo a parido su mayor temor: que el otro extremo de la política estadounidense se levante luego del miedo inculcado como razón de Estado, para dar la oportunidad única en el inicio de siglo de que EEUU recupere y aliente las cosas positivas que le ha dado al mundo.

Mario Vargas Llosa hace unos meses escribió una columna sobre Obama. Contaba el entusiasmo que veía en los jóvenes que lo abordaron en una universidad en la que dictaba un curso, para solicitarle una colaboración económica para la campaña de Obama. Decía MVLL que veía en Obama la posibilidad de recuperar el tiempo perdido y voltear la situación actual de los EEUU. Obama, uno de los mejores estudiantes de derecho de Harvard, director de la revista más importante de su facultad, nacido en Honolulu, con parte de su infancia en Indonesia, ahora debe demostrar que su oratoria, su dominio de las masas, su control sobre los conceptos y su llamado a la esperanza pueden sobreponerse a la guerra que enfrentará. He visto el tres de enero el caucus de Iowa y las intervenciones. Sólo en una, en la de Obama (3 discurso de Obama en Iowa), he sentido la euforia de los asistentes, en grito de la tribu sólido dispuesto a quebrar un estado de cosas que le es inaceptable. La participación de los jóvenes es un indicador como MVLL lo adelantaba. Las señas para el quiebre del statu quo en EEUU están dadas. Edwards u Obama tienen la oportunidad de mover el destino frente a las armas del petróleo, las aseguradoras y el fundamentalismo religioso.

(1) http://www.elpais.com/articulo/reportajes/nombre/Dios/vengador/elpepusocdmg/20071216elpdmgrep_3/Tes/
(2) http://www.lafogata.org/003inter/inter2/in_complejo.htm
(3) http://es.youtube.com/watch?v=yqoFwZUp5vc


Alexandro Saco
6 enero 2007

1 comentario:

jorgejhms dijo...

Interesante lo de Obama. No he seguido con detalle la campaña en los EEUU, pero parece interesante. Ojala que si gana cambien las cosas por alla.