sábado, 25 de agosto de 2007

Somos nada pero somos

Imagina el Estadio Nacional de Lima, imagina una pelota de tenis en el centro de la cancha del estadio. Proporcionalmente, la pelota de tenis es la tierra y el estadio el sol. El sol es una estrella muy pequeña que está en un brazo de la Vía Láctea. La Vía Láctea tiene miles de millones de estrellas, y el universo conocido miles de millones de galaxias. Ahora, imagina todos los granos de arena de todas las playas de la Tierra. Sólo en nuestra galaxia Vía Láctea, hay más estrellas que todos los granos de arena del planeta juntos.

A pesar de eso, el humano se asume centro del universo. Destruye nuestra pelota de tenis celeste y llena de vida. Crea dioses para justificar sus represiones y atribuirle la creación de algo que es incapaz de entender. Si el humano entendiera su insignificancia en el universo, esa constatación le permitiría aspirar a más. Por el contrario, arrogante, se ha colocado como la medida de la realidad, en contraposición a la naturaleza. Crea fronteras políticas y barreras económicas y permite que una buena proporción de humanos viva lamiendo la arena para beber algo de agua, o condena a una vida indigna a millones con los dogmas de la fe y de la economía.

Cómo respetar a una organización política y económica mundial que con lo que gasta en cinco días en armamento, para sus juegos de guerra, solucionaría la carencia de agua y de saneamiento de todos los humanos del mundo que no tienen el servicio. El humano para evadir su responsabilidad inventa teorías. El orden político económico y religioso mundial es nada frente al orden cósmico. A pesar de que el mundo puede desaparecer y el universo no se enteraría de ello, hacemos lo posible por encadenarnos a ideas insignificantes, que puestas en el tablero mundial se tornan respetables cuando son una burla a la inteligencia, si es que ésta existe.

La vida es una sensación que va más allá de nuestra tosca mirada. La Tierra es un ser vivo. El humano cataloga en un inventario de desatinos su sentir y su conocer, pero no entiende qué hace y para qué lo hace. Se escuda en la riqueza, la tecnología, la religión, la política, cuando lo que más lo acerca al cosmos son las sensaciones que llama primarias, esas que reprimimos por la hegemonía de un discurso agotado en este orden planetario.

A pesar de ello es posible hacer cosas gratificantes. Es decir, las limitaciones de nuestra organización a pesar de ellas mismas permiten grados de goce y de satisfacción personal o grupal. El problema es que parece imposible salir de esos márgenes, y quizá lo sea. La civilización se distingue del individuo porque ésta trasciende. Viendo por dos minutos el cemento de las calles de Lima doblegado por el terremoto, es preciso apostar por la trascendencia. Es la única forma de que el humano sea humano, ya que en conjunto hoy es un agente peligroso.

Pero si alguna vez haz sentido el viento en tu cara llevarse tus cabellos, si has sido elevado por una ola del mar, si te has sumergido en la corriente de un río, si has saltado, jugado con una pelota, olido la tierra húmeda, acariciado a un animal. Si alguna vez has amado, si alguna vez te has entregado a tu deseo o has llorado de alegría al ver el horizonte, entonces has tenido una conexión con el cosmos. Esa es la única conexión que nos acerca a la vida misma. La política la religión y la economía son accidentes en ese camino. Las diputas que estas generan son nada en el eco cósmico. Tengo que vivir en medio de esas realidades y no me arrepiento. Pero puedo mirar al cielo y palpar la Tierra para ver el reflejo y oír el latido de mis sensaciones.

Alexandro Saco
16 8 2007

Inicio sexual a los trece

Se ha dado a conocer un estudio realizado en seis ciudades del país que evidencia que la edad de inicio sexual se da a los trece años en promedio. Comprobación de que los intentos de retrazar el inicio sexual han fracasado. Por el contrario el adolescente ejerce su sexualidad, con las consecuencias del caso como embarazos y contagio de ETS. Esa realidad debería ser afrontada con la aplicación de las políticas públicas. Sin duda, el discurso del representante del Vaticano en Perú, es el principal escollo para un entendimiento de la sexualidad en las mayorías.

El estudio publicado sobre sexualidad adolescente se diluye en la declaración de algún funcionario del MINSA. Si bien urge un consenso entre diferentes actores y un Estado no cobarde para integrar el crecimiento económico, los aspectos relacionados con las libertades son paralelos a los mencionados. Podemos exportar toneladas de espárragos, pero si la trabajadora de la agroindustria no tiene acceso a la información y a los métodos anticonceptivos o al aborto, seguirán despidiéndola cuando esté embarazada.

El Ministro de Salud no se ha referido a la salud sexual y reproductiva en profundidad, más allá del asunto de los protocolos sobre aborto terapéutico. Mientras tanto el SIDA aumenta en nuestros jóvenes, el embarazo adolescente no decae, pasquines pueblan los kioscos de pornografía y la comunicación es ambigua al respecto. El canal de todos, si bien hace lo posible por ofrecer una programación interesante, no informa sobre los derechos sexuales y reproductivos. Que nuestros jóvenes se inicien sexualmente antes y que el SIDA se extienda entre ellos es responsabilidad del conservadurismo que se implanta en los gobiernos. La religión en la iglesia y para los practicantes; la libertad y la información en las calles y para la ciudadanía.

Digo: Nos encontramos delimitados por una ideología religiosa con mucha influencia política que esconde los temas clave relacionados a la salud sexual y reproductiva por una cuestión dogmática. Los principales responsables de que la sexualidad adolescente en el Perú tenga consecuencias que lamentar son aquellos representantes y los gobernantes que les besan la mano, con el silencio de los más influyentes medios de comunicación que no abren debate al respecto.

Alexandro Saco
13 8 2007
www.radiosanborja.com

Transporte de terror

No es novedad que el trasporte público peruano compite con el senderismo en número de víctimas. No es novedad que se trata de un tema de salud pública. Y no es novedad que los responsables estatales se mueren de miedo por poner en regla este caos. El transporte público peruano es una amenaza para todos sus usuarios. Literalmente uno puede subir a un transporte público y bajar cadáver. El tema se convierte en un asunto de supervivencia. Así como no podemos aspirar a desarrollarnos sin educación o sin un sistema de salud idóneo, menos lo haremos con un transporte que mata día a día.

En salud o en educación aquel que tiene capacidad económica puede librarse de las consecuencias de las limitaciones sectoriales. En cambio el trasporte público está en cada avenida de la ciudad y carretera del país: taxis, combis, mototaxis, camiones y buses interprovinciales, comparten la irresponsabilidad y sus consecuencias.

En vista de que la tolerancia cero del gobierno fracasó porque un puesto de control no asegura el cumplimiento de las medidas de seguridad, propongo lo siguiente: Policías vestidos de civil en las unidades de transporte público urbano e interprovincial. Estos agentes camuflados, en el caso urbano, una vez que el chofer u otro responsable cometa una falta, se identificarían, harían parar el vehículo, colocarían la infracción y llamarían a la grúa para que el vehículo sea depositado; en el caso interprovincial, una vez que el bus llegue a un puesto de control o destino final, el policía camuflado informaría y se procedería a la intervención. Lo que se debe implementar es la norma que autorice el depósito del vehículo por determinadas faltas.

Las faltas por las que un vehículo podría ser llevado al depósito son varias: en el caso urbano, volumen excesivo del equipo de sonido, parar en lugares indebidos, tener más personas de las que caben cómodamente, exigir a los pasajeros que se sienten o se vayan al fondo, apurar la subida o la bajada de los pasajeros, exceder determinado límite de velocidad; en el caso interprovincial, recoger en la carretera, obligar a los pasajeros a consumir en determinados restaurantes, permitir vendedores ambulantes. Otro ámbito que puede contribuir en este aspecto es la implementación de juzgados especializados en transporte. Si bien la especialización judicial tiene sus límites, en este tema puede servir para fortalecer los derechos del usuario, creando una norma expeditiva.

No será sencillo enfrentar a este sector resistente a cualquier reforma. Pero así como los gobernantes tienen ánimo para enderezar al SUTEP, nos haría bien iniciar esfuerzos para el fin del caos en el transporte. Es cuestión de convivencia social. Somos mayoría los que estamos indignados con esta realidad y ya hemos gastado mucha energía poniendo en su lugar a choferes y cobradores a los que finalmente no les importa una recriminación. Son decenas de miles los muertos y víctimas irreparables de la arbitrariedad con la que operan los transportistas públicos. Y lo más alucinante del caso, es que la mayoría lleva colgada en su espejo una imagen religiosa.

Alexandro Saco
6 8 2007

www.radiosanborja.com

jueves, 2 de agosto de 2007

Abran el Parque de la Reserva

Rejas cerradas, una sola entrada, horarios restringidos, personas mirando las tarifas, cobro de uno a cuatro soles por ingresar a un terreno de todos: El Parque de la Reserva. Castañeda dirá que se debe recuperar la inversión, que el parque estaba hecho un desastre y que ahora tenemos la octava maravilla del mundo con las fuentes de agua. Eso significa nada si una familia pobre desea ingresar a ver el agua iluminada y debe pagar veinte soles: Te quedas afuera hasta recuperar la inversión.

El ornato y los atractivos de una ciudad no deben ir en contra de la libertad personal. El Estado, en este caso la Municipalidad de Lima, nos recorta la libre circulación. Si el parque se ha dado en concesión, se trata de lo público al servicio de lo privado: recuperar la inversión haciendo negocio con los espacios de la ciudad. Si la Municipalidad recauda por esa entrada, peor aun. Mientras usemos lo público, es decir lo de todos, para sostener un interés privado o limitar accesos, de las piletas brotará agua que no has de beber.

Nada de pactos sociales, accede el que puede pagar cuatro soles. Pero las libertades son absolutas y no dependen del dinero. El Estado debería garantizar eso. No se trata en este caso de un servicio público, sino de recreo. Si ya los servicios públicos funcionan para quienes los pueden pagar, trasladar eso a la distracción, a los parques, es un no retorno. El presidente habla de pacto social, pero inaugura con el Alcalde un pacto antisocial en el Parque de la Reserva.

La partícula de poder que le entregamos al Estado es mínima pero total a la vez. Esa partícula de poder vale porque todas las demás partículas de los millones de ciudadanos valen, sea en un parque o en un hospital. Son casi imperceptibles los recortes a la libertad. Los que nos representan en el Estado se mimetizan con él y consideran un atributo del poder levantar vallas de todo tipo. La arbitrariedad mal administrada del Estado antes que garantizar nuestro desarrollo impide nuestra vida sana: colas, parques enrejados, papeles, impuestos sin retorno, la señal de TV Perú interrumpida por el gobernante.

Normalizamos que nuestras libertades no valgan. Siempre habrá una teoría que justifique las rejas. Pero la libertad es anterior al Estado y a sus malas decisiones. Mi libertad consiste en ingresar al Parque de la Reserva, pero unos horarios de dependencia pública me lo impidieron; como a otros lo impedirán cuatro monedas.

Alexandro Saco
1 8 2007
www.radiosanborja.com
www.forosalud.org.pe

Gobierno sin salud pública

En lo referido a la salud pública, el Presidente ha señalado una lista de hospitales a construir. Luego ha mencionado el incremento del presupuesto de EsSalud, del porcentaje de atenciones y el aumento de las intervenciones quirúrgicas. Además ha referido vagamente una propuesta de Aseguramiento Universal en Salud progresivo al 2011. Sobre las tres primeras menciones, ninguna apunta a la reforma de la salud pública nacional. Los hospitales nuevos, sin los procesos internos que optimicen sus actuales capacidades, pueden crecer en número y seguir siendo ineficientes. El incremento del presupuesto de EsSalud y el aumento de intervenciones quirúrgicas, siendo deseables, benefician a aquellos que cuentan con seguro en salud: una minoría del país.

El presidente ha desperdiciado la oportunidad de señalar la orientación de la propuesta de Aseguramiento Universal en Salud. Esta propuesta sí podría constituir un punto clave en la reforma sanitaria. En el Congreso existen más de seis propuestas para el Aseguramiento Universal, presentadas por los partidos políticos, y una por la sociedad civil. Alan no ha querido ahondar en el tema, porque el Aseguramiento Universal implica un aporte económico del Estado de más de mil millones de soles anuales para implementarse. Como en educación, justicia y seguridad, el presidente divagó en generalidades y trasladó el peso del desarrollo social a la vitalidad de le economía. El recuento de hospitales a construir debiera ser consecuencia de la reforma pendiente y no cemento inconexo.

Queda impulsar el único aspecto del discurso que podría significar la reforma sanitaria por el derecho a la salud: El Aseguramiento Universal. Exigir al ejecutivo y al sector especificar los alcances de esta propuesta. Saber si propone la unificación del MINSA y EsSalud, necesaria para evitar una duplicación de gastos. Una propuesta de Aseguramiento Universal integral serviría también para que el MINSA recupere su rol rector y no tengamos un sistema de salud fraccionado con Hospitales de la Solidaridad, establecimientos de EsSalud y del MINSA trabajando independientemente. El fortalecimiento del SIS puede ser punto de partida para implementar el aseguramiento de los más pobres. Pero para eso es urgente financiar la salud de los que no la tienen: 65% de peruanos no cuenta con un seguro en salud y más del 30% no accede a ningún servicio de salud.

Si el Presidente y el Gobierno, como lo evidencia su discurso, consideran que se puede aspirar al desarrollo sin un sistema de salud y de aseguramiento modernos, estamos en la obligación de repetirles que no hay desarrollo posible sin una salud oportuna, digna y de calidad para todos los peruanos. Un año de gobierno y la salud pública sigue sin ser tomada en serio, y el Ministro de apellidos poéticos: bien gracias.

Alexandro Saco
www.forosalud.org.pe
www.radiosanborja.com