viernes, 27 de julio de 2007

Hamas, Israel y el padre ausente

Existe un discurso que describe a Hamas como un grupo irracional que sólo quiere aniquilar a Israel. Se lo presenta como instrumento de Al Qaeda o de algún Estado. Pero es preciso señalar que Hamas nace a la sombra de la ocupación israelí de Palestina exigiendo que ésta termine, y encuentra sus militantes principalmente en personas nacidas luego de la Nakba de 1948, momento en que más de 750 mil palestinos huyen o son expulsados por las fuerza regulares e irregulares israelíes.

El documental canadiense Hamas, presenta la perspectiva de este movimiento político religioso y observaciones de estudiosos sobre el tema. Uno de éstos señala algo muy interesante: El 95% de los niños palestinos ha presenciado cómo su padre ha sido humillado y vejado por las fuerzas israelíes. Ese es un momento clave para la psicología de ese futuro hombre o mujer. La humillación del padre se torna en indefensión, una vuelta de tuerca insuperable. Ante esa indefensión, unos años después, el joven palestino encuentra en Hamas una fuerza que lo protege, que de alguna manera está dispuesta a reivindicar aquella marca lacerante. Así, Hamas suplanta al padre difuminado e indefenso por la fuerza israelí. Hamas se convierte en el padre común, aquel que la imagen del niño guardaba como referente de protección hasta antes del trauma. Hamas es el padre que sí se atreve y tiene las armas para vengar al padre simbólicamente o efectivamente muerto por las fuerzas israelíes. El especialista va más allá en el ejemplo. Una vez establecido el lazo entre el joven y Hamas, éste se hace fuerte; pero este vínculo tiene uno aún mayor, la unión del individuo y del grupo con el verdadero padre invencible: Ala.

Se trata de una lógica razonable para explicar en parte las reacciones en este conflicto. Y es atinada también porque permite trasladar esa interpretación al contrincante palestino del siguiente modo: El pueblo judío, perseguido injustamente en varios periodos históricos, víctima de un antisemitismo hasta hoy extendido que casi lo extingue del planeta, ha sentido indefensión, el padre también ha sido vejado en distintas épocas, encontrando en la Europa controlada por los nazis su punto culminante. El padre indefenso, la tierra ansiada negada, y finalmente luego de la oscuridad la formación del Estado de Israel. Así, este Estado supera al padre antes humillado, se convierte en el padre ansiado. Los límites geográficos y la defensa de sus habitantes vía la fuerza de las armas, son el símbolo de la fuerza del padre Estado hoy duro y valiente, que nunca más permitirá que sus hijos sufran humillación alguna. El Estado Israel está para defender a sus hijos, para no soportar nunca más la debilidad que por siglos los tuvo desprotegidos. Y la conexión del individuo y el Estado, encuentra el nexo supremo con la religión, con Dios.

Uniendo estas dos interpretaciones, podemos arriesgar una tercera. Sectores de ambos pueblos, fustigados en la figura paterna, los judíos a lo largo de la historia, los palestinos en el siglo XX; estos sectores adquieren poder, se consolidan y se hacen enemigos irreconciliables. Pero hay algo que ambos deberían repensar. Que la rebeldía propia que trae la difuminación de la figura del padre protector, es el obstáculo para que puedan consolidar la seguridad para los suyos. El padre humillado de los palestinos y el padre que no pudo evitar la caminata de siglos del pueblo judío, desearían ver a sus hijos superando el trauma, entendiendo que podrán ser maduros cuando superen ese momento traumático. Ambos padres no quisieran ver hijos en eterna pelea, sino hijos que le den oportunidad al entendimiento.

La actualidad no muestra posibilidades de avance. El Estado de Israel califica a Hamas de grupo terrorista y ese muro es insalvable. Pero Hamas llegó al gobierno en un proceso electoral legitimo al constituir su discurso y sus acciones la única respuesta que los palestinos perciben ante la continuidad de la ocupación, cada vez más asfixiante. Israel olvida en su perspectiva que acabar con la vida de inocentes para eliminar a los líderes de Hamas es tan cuestionable como eliminar inocentes indiscriminadamente. Los líderes de Hamas que declaran en el documental exigen para dejar la respuesta violenta que Israel cumpla las exigencias básicas: derecho al retorno, límites previos a 1967, Jerusalén compartida como capital y libertad de los miles de presos palestinos. Israel obra para sólo negociar con Fata, a quien antes consideraba igual que a Hamas, impulsando con ello la división palestina. La venganza es de ida y vuelta. Los medios empleados por los contrincantes son absolutamente dispares. Ni los asesinatos de Ameh Yasín, Rantisi o tantos otros debilitan a Hamas. Este grupo es visto como la opción frente a la situación de la mayoría de civiles palestinos, y en ello radica su legitimidad.

Alexandro Saco
23 7 2007
www.radiosanborja.com

lunes, 23 de julio de 2007

La ameba filantrópica

Sobre Quijano, una respuesta a Neira y Bedoya

Han sido minoría las voces que de alguna manera han justificado el retiro del afiche de Quijano en la Casa Mariategui. Una la de Hugo Neira y otra la de Jaime Bedoya. Ambos han hecho comparaciones en las que otros estados, en circunstancias análogas, hubieran podido actuar en el mismo sentido. Si bien es cierto que no existe una política estatal de control de creaciones artísticas, lo sucedido expresa una concepción de lo que es la perspectiva de los gobernantes y del poder sobre la creatividad.

Como señalan ambos análisis, el Estado tiene el derecho y la obligación de defenderse. Pero debe defenderse de sus enemigos, de aquellos agentes internos o externos que lo quieren destruir. Si bien el arte, más allá del caso Quijano, descree de la organización y de las estructuras de poder, su objetivo no es acabar con el Estado. Que pueda contribuir en ese sentido si es que es utilizado en determinada circunstancia social o histórica, es un asunto independiente del acto de creación. Por eso, el arte comprometido no existe; el arte es o no es arte. La creatividad no sabe de compromisos y menos políticos.

El problema es que el Estado es una ameba y su naturaleza expansiva. No hay noticia de un Estado que por sí mismo pretenda reducir su extensión, influencia o poder. Por el contrario, manifiesta una voluntad clara de abarcar todo ámbito en el que pueda hacer sentir su influencia o dirigir a la sociedad. En ese sentido, mientras dejemos que el Estado a través de sus representantes, funcionarios civiles o militares, siga considerando idóneo emitir juicios de valor con consecuencias prácticas, más lejos estaremos de una sociedad menos dirigida por esta gran ameba. La ameba filantrópica no debe seguir siendo avalada en sus desvaríos.

Existe cierta lógica en los planteamientos de Neira y Bedoya, pero ésta obvia un aspecto. El referido a la naturaleza del Estado. El Estado no es propiedad ni campo de experimentación de los gobiernos, aunque así se asuma; éste en todo caso nos pertenece y representa a todos los peruanos. En ese sentido, la comparación de lo que se haría en la Rusia de Putin, en los EEUU de Bush, en la Cuba de Castro o en la Inglaterra de Brown con determinada caricatura o manifestación artística que vaya en contra del orden estatal o se considere ofensiva a él, es un consuelo, y demuestra que el Estado en nuestro planeta, a pesar de decirse socialista o liberal, o democrático como está de moda, finalmente es el mismo. Y es justamente a esa concepción del poder estatal a la que hay que confrontar, porque su naturaleza de ameba siempre pretenderá limitar o invadirnos.

No se les pide a los funcionarios estatales salir de la cuadratura en la que consideran debe manejarse su poder. Pero creo que es excesivo afirmar que lo que se quiere es una dictadura de la sociedad civil como señala Neira; por el contrario, deberíamos observar con buenos ojos esta emergencia social es un país al que se le acusa, desinformadamente, de letargo y paciencia excesiva. La protesta social no esta limitada a las marchas callejeras y a las piedras, sino se constituye también en el rechazo escrito o hablado cuando se percibe cierta arbitrariedad. El Estado es arbitrario, su origen le permite serlo. Por eso siempre será preferible confrontar que poner alfombra roja a la ameba filantrópica.

Alexandro Saco
13 7 2007






martes, 3 de julio de 2007

Blair y los civiles asesinados

Según la BBC entre 50 y 80 civiles murieron en Afganistán en los últimos ataques de la coalición, que integra el Reino Unido; la semana pasada fueron 25 los civiles asesinados y en lo que va del año unos 350. En Londres se interceptan dos coches bomba y otro logra hacer daños materiales en el aeropuerto de Glasgow, y la sensación que se trasmite es la de que medio Occidente está en peligro. Lo cierto es que esos coches bomba son una respuesta diminuta al daño que esa coalición occidental causa desde hace mucho. El pretexto de los daños colaterales en aras de acabar con islamistas, a estas alturas es un cuento. Matar civiles expresamente como hacen los fundamentalistas islámicos o colateralmente como la coalición, es en esencia lo mismo. O son terrorismo ambas acciones o ninguna lo es.

Es alucinante la decisión de enviar a Blair como mediador para la paz en Medio Oriente. Síntoma del colonialismo mental y del desprecio de algunos de los líderes occidentales por el mundo musulmán. Es imposible que uno de los arquitectos de la invasión y de todas las consecuencias que ello trae sobre Irak, Afganistán y Medio Oriente, pueda contribuir a una solución. Y Blair resulta siendo un agente virreinal, dispuesto a representar lo peor de la civilización occidental: esa idea de superioridad que se hace palpable cuando un coche bomba frustrado pone en peligro al mundo y decenas de miles de musulmanes muertos no significan nada.

No hay paz posible sin una aclaración sobre la naturaleza del enfrentamiento. La confrontación que se da en Medio Oriente hoy no es entre fundamentalistas y/o terroristas y los liberadores aliados a los decentes moderados de cada país. La confrontación se da entre un accionar colonial encabezado por EEUU y el Reino Unido, y una respuesta desesperada de resistentes y de extremistas fanatizados. La magnitud del poder militar que despliega la llamada coalición por sí mismo es aberrante. Ese poder se horroriza de un coche bomba con unos cuantos kilos de dinamita. La hipocresía occidental llega a extremos.

El fundamento occidental de su avance civilizatorio está sostenido en principios como el de la igualdad y el de la libertad. Hoy la llamada coalición y personas como Blair no representan esos valores. Los que de alguna manera nos consideramos occidentales vemos en esos políticos una ambivalencia lacerante. Hablan de libertad para naciones musulmanas, pero lo que hacen es desangrarlas, se quejan del terrorismo y del fanatismo, pero sus corbatas y salones no pueden esconder con su pretendida sofisticación de qué lado se halla el desprecio al otro. Blair es ilegitimo para hablar de paz.

Hagamos el esfuerzo por comprender a aquellos que observan desde hace años cómo sus naciones son destruidas, como siempre habrá un Petain musulmán para pretender legitimar las invasiones. Esos ataques de la resistencia en Irak o Afganistán, que tan tremendos se presentan en los medios de comunicación, son un rasguño frente a la sordidez con la que las tropas invasoras actúan. Cuatro millones de refugiados que huyen de Irak y casi un millón de muertos producto de la invasión, son datos tangibles para categorizar a los invasores. Observemos el mapa del mundo, veamos lo alejado que se encuentran los territorios invadidos de los Estados que se sienten en peligro. Estamos frente a una secuencia de la colonización del mundo, que hoy se sigue pretendiendo legitimar apoyada en varios factores.

No nos sorprendamos entonces de que grupos islamistas puedan atacar países que mantienen tropas y diariamente asesinan en Medio Oriente. Vayamos aclarando los términos en los que este enfrentamiento se viene desarrollando. Los ejércitos más poderosos del planeta, aniquilando todo foco de resistencia a sus planes coloniales, asesinando día a día a civiles inocentes, encontrando algún político musulmán incauto que crea que por usar corbata conseguirá algo para su nación. La opción de la resistencia en los países invadidos de Medio Oriente es legítima. Los terrorismos se entrecruzan. Cien civiles aniquilados por aviones también ingleses en una semana en Afganistán: silencio. Un carro bomba rompe unas instalaciones en un aeropuerto británico: horror. Imposible seguir ese coro.

Alexandro Saco
1 7 2007

Gaza, lo que no se ve

Existen alrededor de dos mil mujeres judías en Gaza, unidas a palestinos y en consecuencia madres de sus hijos y muchas otras en la misma condición en áreas rurales de Palestina. Así lo señala Ilan Pappe en su último artículo. Y se pregunta ¿Si pese a la colonización, la ocupación y las políticas genocidas y de despojo han sido posibles esas concordancias de amor y afecto, imaginad qué podría suceder si desaparecieran esas políticas e ideologías criminales? Ilan Pappe es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Haifa y uno a los que MVLL se refiere como Los justos en su reportaje de 2006 sobre este conflicto.

Si el insalvable obstáculo para la paz, es decir Arafat, desapareció hace unos años, y de una u otra forma no hay concesiones mínimas que Abbas pueda exhibir, es lógico que la sociedad palestina le haya dado el triunfo electoral a Hamas; y que el obstáculo para la paz no esté sólo en el lado palestino. Las condiciones de vida en Gaza y lo que es hoy Cisjordania son atroces, y no hay intensión visible de que éstas varíen de parte del Estado israelí. El muro sigue construyéndose confiscando tierras palestinas y encerrando o desconectando a comunidades enteras; el embargo de los ingresos palestinos administrados por Israel sumado al corte de la ayuda occidental por la elección de Hamas, condena a ese pueblo a una muerte lenta. Los castigos colectivos infringidos por el Estado de Israel y por Occidente a los palestinos agravan la intensidad de la respuesta. El problema no está únicamente en la radicalidad de Hamas, sino en la intransigencia de los gobiernos israelíes y de su política represiva.

El terrorismo de Hamas es posterior a las consecuencias de la ocupación que desde 1967 ahoga Palestina. El Estado de Israel también comete actos de terrorismo. Entendiendo por terrorismo la muerte injustificada de civiles para consolidar objetivos políticos. La proporción de las víctimas de este conflicto es de 4 palestinos muertos por un israelí. La proporción de prisioneros de guerra es de 8000 palestinos, incluidos mujeres y niños, frente a un puñado de israelíes capturados. La información de las últimas semanas en la que observamos el enfrentamiento entre los palestinos de Fatah y de Hamas, es también una confrontación entre la ilusión de una negociación por la paz imposible de concretar, y la radicalidad a la que ha llevado la realidad de la situación en Palestina.

La alarma es poco para este millón y medio de palestinos encerrados en la franja de Gaza. EEUU e Israel trasladan informativamente toda la responsabilidad de la violencia en la zona a los palestinos, pero eso no es exacto. Existe una retroalimentación directa entre la política represiva israelí y la respuesta de los grupos armados palestinos. Esta violencia tiene como insumo principal la continuidad de la ocupación y la imposibilidad de un horizonte viable para la sociedad palestina. Ya que estableciendo una cronología político geográfica, en ambos casos, lo que se ha conseguido es satanizar a todo interlocutor o encerrarlo como a Marwan Bargouti (líder de Fatah que se perfilaba como sucesor de Arafat), y disminuir cada vez más el territorio palestino hasta convertirlo en islotes discontinuos y empobrecidos.

Uno se pregunta si existe relación entre la política israelí frente a los palestinos y la tragedia del holocausto. Y lamentablemente se puede interpretar la existencia de un hilo conductor en el que por alguna razón la crítica frontal a la política israelí en este conflicto, es asociada al antisemitismo y todas sus trágicas consecuencias. Esa reacción apurada de muchos análisis israelíes impide avanzar en una búsqueda que arribe a un proceso de paz sostenido, y enmudece, por sentimiento de culpa, a naciones y gobiernos que podrían ser claros frente a las acciones y consecuencias en este conflicto. Es necesario para un proceso de paz, observar la realidad de la ocupación y lo que las distintas resoluciones de la ONU han determinado, como el retiro del ejército israelí a las zonas no ocupadas antes de 1967. Además, es obligado un balance de las consecuencias en la psicología social de ambas comunidades en las que la violencia es fuente de su ordenamiento.

No hay paz viable mientras el representante palestino, en este caso Abbas, no tenga respaldo social y nada logrado que exhibir, mientras los palestinos vean cómo su voluntad electoral fue demolida porque se equivocaron al votar. Mientras dictadores pueblen Medio Oriente sin proceso electoral alguno que los respalde y EEUU se alíe con ellos. Los hechos demuestran una intensión de no solucionar el conflicto, sino de llevarlo a extremos como lo de Gaza en las últimas semanas. Sin un viraje objetivo en la política israelí que repiense su estrategia y sus tácticas, será sentido común para más palestinos optar por Hamas y su posición.

Alexandro Saco

Sexualidad adolescente, la primera excitación

Acaso la primera pregunta que habría que hacer para entender la norma que despenaliza las relaciones sexuales con jóvenes mayores de 14 años sea: ¿a qué edad inició usted su vida sexual? De seguro siendo menor de 18 años, y le parecería un exceso llevar a la cárcel a esa persona, mayor o no, con la que inició su vida sexual. La norma que despenaliza esas relaciones no tiene nada que ver con el delito de violación.

La sexualidad es un atributo del humano, independientemente de su edad. Los infantes tienen una sexualidad, los niños ya sienten su propia sexualidad, y los adolescentes ejercen su sexualidad. Siempre existe el riesgo de que una persona mayor pueda seducir a un adolescente con un interés únicamente sexual, pero eso no debe llevar a construir una normativa que penalice la sexualidad con los jóvenes. Se dice que los adolescentes no tienen el desarrollo psicológico para ejercer su libertad sexual, asunto discutible. Mas bien, tiendo a pensar que la mayoría de los adultos no tiene una vida sexual sana, y que los adolescentes tienen derecho a disfrutar la intensidad del deseo que emana de su florecimiento.

Al adulto se le atribuye una superioridad psicológica frente, sobre todo, a los niños, y también frente a los adolescentes. En qué momento nos habremos asumido los adultos superiores a los menores. Atributo gratuito, similar al que coloca al hombre por encima de la mujer. Mientras menos condicionada esté la sexualidad por los disparates que de ella se dicen, mejor será su goce y ejercicio. Recuerde usted aquellas primeras sensaciones sexuales en su infancia, quizá con alguien de su mismo sexo o no. Recuerde su primer beso, su primera erección o tibieza vaginal previa a la humedad, y recordará el deseo transparente.

Así la norma que tipifica como delito las relaciones de un adulto con un adolescente busque castigo, lo que hace es esquinar el ejercicio sexual de los menores de edad, que seguirán teniendo vida sexual con norma o sin ella. La libertad sexual es irreprochable, con la categórica observación de que su ejercicio nunca debe obligar al otro a hacer algo que no desea. Fuera de ello no hay objeción. El delito sexual es claro, la violación es el peor atentado contra la libertad sexual.

El debate sobre sexualidad debería empezar por preguntarnos qué es lo que hace que en medio de una supuesta modernidad se encuentre la mínima excusa para emprenderla contra el placer y entregar su monopolio a los adultos. El adulto humano tiene la creencia de que sólo él está en la aptitud y en la actitud de ejercer la sexualidad de manera idónea. La defensa de la libertad sexual no se relaciona sino se opone a los delitos contra la libertad sexual. Ya que mientras más conocimiento y ejercicio libre de su sexualidad tenga el humano, menos delitos de estos se producirán. El adulto no es mejor ni más apto que el niño o el adolescente, es más, si los niños votaran tendríamos mejores gobiernos.

Alexandro Saco
24 6 2007