Alan es el tótem al que los notables de la tribu Perú le dejan ofrendas y dan compromisos en el Maria Angola o en el Casino de Miraflores. Pero los totemistas deben andar preocupados con la encuesta nacional de Apoyo que según Alfredo Torres significa que Alan está a seis puntos de su oponente, porque cada punto que uno pierde el otro lo suma. El tabú no es Ollanta, bueno fuera, sino las ideas que hay detrás de esa candidatura: Recursos naturales mejor distribuidos, integración comercial heterodoxa y el más importante, el sentimiento de los menos beneficiados por el modelo económico y político de las últimas décadas.
El tótem Alan es más perspicaz que sus circunstanciales adoradores y hace lo posible por distanciarse de esos abrazos, aunque sentirse ungido por los notables de la tribu, los que hace poco lo descalificaban, le puede hacer perder la perspectiva, como ya lo hizo con varios miembros de la sub tribu APRA. La encuesta nacional divulgada este domingo, marca una tendencia parecida a la que hizo descender a Lourdes del cielo del 38% a la denuncia de fraude señalada por Bedoya. Es decir, el siguiente presidente del Perú no ganará por 20 puntos, como algunas portadas entusiastas señalan, sino que el margen será estrecho.
El domingo se ha trasmitido en CNN la entrevista de la brillante comunicadora mexicana Aristegui al Sub Comandante Marcos. Marcos dice algunas cosas interesantes. Señala que el principal producto de exportación de Latinoamérica son las personas, y si aceptamos que una vida no se compra ni con todo el oro del planeta, Marcos da en el clavo. No son pues las manufacturas de las maquilas mexicanas las que con el NAFTA han variado los índices de pobreza en México, las cantidades de personas que siguen cruzando la frontera son una estadística atendible. Agrega Marcos que la desconexión entre gobiernos y población se repite a lo largo de nuestro continente. Y oh sorpresa, no pretende que se repliquen modelos como el de Chávez, Castro o Evo, sino que reconoce que cada país debe buscar la forma de interpretar y accionar su realidad para disminuir sus desigualdades.
Volviendo a lo nuestro, el Tótem Alan pretende que se declare oficialmente en la tribu Perú tabú a los señalamientos sobre los errores y episodios oscuros de su gobierno, y casi ningún notable de la tribu le dice de frente al Tótem que eso es atentar contra la libertad de expresión. Su teoría de que escribir un libro sobre el gobierno aprista no es guerra sucia, pero sí lo es utilizar esos datos en una campaña electoral, es un veto por donde se le mire. Lo paradójico es que los que alzan la voz para prevenirnos del fin de las libertades si Ollanta ganara, no le recuerdan a tótem su mal proceder. Y qué decir del silencio sobre la clausura del programa de los humalistas en radio Miraflores, radio en la que los fujimoristas han dicho lo que han querido: Tótem y tabú.
A pesar de las similitudes de los planes de gobierno en competencia que se han ventilado, un gran sector tiene una interpretación distinta. Asocian a uno de los candidatos con el continuismo, y al otro sin ninguna garantía de ello, con el cambio. Y en ambas preferencias electorales, así suene duro, los derechos humanos resultan accesorios. Mayoritariamente los electores en ambos casos quieren obtener sus derechos humanos fundamentales como bañarse cada mañana o prender un foco en la oscuridad. La izquierda no entendió ello y sigue dando vueltas en círculo descifrando el apoyo a Ollanta, antes a Toledo y antes a Fujimori.
Toda época tiene sus vetos abiertos o disimulados. La creencia de estos días es que la globalización es de ida y vuelta en todo sentido. Hora a hora el mundo nos demuestra que esta globalización es univoca, que se sustenta en eufemismos como “reglas de juego” o “libre comercio”. Se ha cometido el error de sacralizar conceptos. Los estados que hoy gozan de grados de desarrollo social, no han aplicado estas recetas que hoy en Latinoamérica son endebles, sino han colocado en su real dimensión los distintos factores para crear una ecuación productiva, y no el remedo de desarrollo que la tribu Perú debe tomar como única opción.
Alexandro Saco
14 5 2006
domingo, 14 de mayo de 2006
sábado, 13 de mayo de 2006
Debate
El debate en la segunda vuelta debiera ser obligatorio. Con las menores condiciones posibles para que permitan ver hasta la más mínima reacción del oponente frente a la posición del otro. De lo que estamos hablando es de un enfrentamiento subjetivo, que se esconde tras la objetividad de los temas de la agenda electoral, pero que mientras más abierto sea dejará aflorar las debilidades de cada cual. Un aspirante a la presidencia debe poder confrontar de manera satisfactoria este tipo de combates políticos.
El régimen peruano al no ser parlamentario no permite la permanente bajada al llano del jefe de gobierno, como sucede por ejemplo en España, país en el que una vez a la semana el Presidente del Gobierno baja y confronta al Congreso de los Diputados, lo que permite que el poder no se asuma en las nubes. Lo que quiero decir es que evadir este tipo de confrontación directa, nos priva a los peruanos de conocer mejor a las personas que nos gobiernan o pretenden gobernar. No se trata de calidad oratoria, sino de la capacidad de un candidato de colocar sus ideas en palabras para que éstas sostengan su acción política.
Existe el mito de que el gran orador o el más experimentado pasaría por encima del que no lo es. En España se sostenía que Felipe Gonzáles arrollaría a José Maria Aznar en ese tiempo joven candidato, no fue así. En el Perú se imaginaba que Vargas Llosa daría cuenta fácilmente del desconocido Alberto Fujimori, que no dominaba el idioma frente a la capacidad expositiva de Mario. Fujimori terminó ganando ese debate. Por su lado, el debate Toledo – García, a pesar de cumplir con la formalidad, estuvo encorsetado, con una cámara prisionera de las negociaciones partidarias.
Hemos venido perdiendo la capacidad de debate. La década de los noventa expulsó los debates de la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo de la TV. El fujimorismo nos hizo creer que el debate sobre la guerra interna y el modelo económico equivalían a subvertir el orden estatal. En el momento en que la discusión sobre la guerra interna afloró vía el Informe de la CVR, nos dimos cuenta qué incapacitados para el debate estábamos, un gran sector se centró asombrosamente en el número de muertos. Del mismo modo, a pesar de las enormes limitaciones del modelo económico y de las opciones de integración comercial, el debate en este campo se torna sordo, cuestionar el modelo es casi antidemocrático. Y así parezca medieval, el debate acerca de la Iglesia, su función y sus antecedentes, encuentra en algunos grupos respuestas hasta violentas.
A pesar de ello estamos recuperando en alguna medida nuestra capacidad de discusión. La prensa escrita es una muestra del debate constante desde diversas perspectivas, aunque cuantitativamente el pensamiento de derecha conservador lleva las de ganar. El caso de la TV comercial es lamentable, los programas políticos a pesar de tratar de incentivar un supuesto debate, no son capaces de abrir ampliamente la discusión. Hay un grupo de gurus que ya nos han hastiado con su presencia televisiva. Quién lo diría, RTP es una mejor opción en la apertura del debate político actual.
Volviendo a nuestra campaña, esperemos que el debate que se avecina sea lo menos encorsetado posible, que las cámaras puedan mostrarnos los gestos del oponente cuando el rival habla, y que se tenga la idoneidad para encontrar un moderador ecuánime. A pesar de la sensación de ganador de Alan, él bien sabe que el voto peruano es voluble. Ollanta estuvo varias semanas evadiendo la confrontación, pero el hecho de aceptarla ya le está favoreciendo. Alan no es imbatible siempre y cuando no se le enfrente a la defensiva. Ambos candidatos tienen enormes temas que los pueden hacer perder el libreto, y de seguro utilizarán esas armas. Sin debate esta segunda vuelta sería mucho más limitada de lo que es. Ollanta debe asumir que no está frente a un pelotón y Alan que no está frente a sus incondicionales partidarios, a los que ha llevado del 3% a dos finales electorales. Los queremos ver cara a cara.
Alexandro Saco
www.radiosanborja.com
13 5 2006
El régimen peruano al no ser parlamentario no permite la permanente bajada al llano del jefe de gobierno, como sucede por ejemplo en España, país en el que una vez a la semana el Presidente del Gobierno baja y confronta al Congreso de los Diputados, lo que permite que el poder no se asuma en las nubes. Lo que quiero decir es que evadir este tipo de confrontación directa, nos priva a los peruanos de conocer mejor a las personas que nos gobiernan o pretenden gobernar. No se trata de calidad oratoria, sino de la capacidad de un candidato de colocar sus ideas en palabras para que éstas sostengan su acción política.
Existe el mito de que el gran orador o el más experimentado pasaría por encima del que no lo es. En España se sostenía que Felipe Gonzáles arrollaría a José Maria Aznar en ese tiempo joven candidato, no fue así. En el Perú se imaginaba que Vargas Llosa daría cuenta fácilmente del desconocido Alberto Fujimori, que no dominaba el idioma frente a la capacidad expositiva de Mario. Fujimori terminó ganando ese debate. Por su lado, el debate Toledo – García, a pesar de cumplir con la formalidad, estuvo encorsetado, con una cámara prisionera de las negociaciones partidarias.
Hemos venido perdiendo la capacidad de debate. La década de los noventa expulsó los debates de la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo de la TV. El fujimorismo nos hizo creer que el debate sobre la guerra interna y el modelo económico equivalían a subvertir el orden estatal. En el momento en que la discusión sobre la guerra interna afloró vía el Informe de la CVR, nos dimos cuenta qué incapacitados para el debate estábamos, un gran sector se centró asombrosamente en el número de muertos. Del mismo modo, a pesar de las enormes limitaciones del modelo económico y de las opciones de integración comercial, el debate en este campo se torna sordo, cuestionar el modelo es casi antidemocrático. Y así parezca medieval, el debate acerca de la Iglesia, su función y sus antecedentes, encuentra en algunos grupos respuestas hasta violentas.
A pesar de ello estamos recuperando en alguna medida nuestra capacidad de discusión. La prensa escrita es una muestra del debate constante desde diversas perspectivas, aunque cuantitativamente el pensamiento de derecha conservador lleva las de ganar. El caso de la TV comercial es lamentable, los programas políticos a pesar de tratar de incentivar un supuesto debate, no son capaces de abrir ampliamente la discusión. Hay un grupo de gurus que ya nos han hastiado con su presencia televisiva. Quién lo diría, RTP es una mejor opción en la apertura del debate político actual.
Volviendo a nuestra campaña, esperemos que el debate que se avecina sea lo menos encorsetado posible, que las cámaras puedan mostrarnos los gestos del oponente cuando el rival habla, y que se tenga la idoneidad para encontrar un moderador ecuánime. A pesar de la sensación de ganador de Alan, él bien sabe que el voto peruano es voluble. Ollanta estuvo varias semanas evadiendo la confrontación, pero el hecho de aceptarla ya le está favoreciendo. Alan no es imbatible siempre y cuando no se le enfrente a la defensiva. Ambos candidatos tienen enormes temas que los pueden hacer perder el libreto, y de seguro utilizarán esas armas. Sin debate esta segunda vuelta sería mucho más limitada de lo que es. Ollanta debe asumir que no está frente a un pelotón y Alan que no está frente a sus incondicionales partidarios, a los que ha llevado del 3% a dos finales electorales. Los queremos ver cara a cara.
Alexandro Saco
www.radiosanborja.com
13 5 2006
Terrorismo delivery
Cuenta Robert Fisk* en uno de sus despachos desde Medio Oriente el origen de algunos de los atentados más feroces ocurridos en Irak. Un joven desempleado iraquí, se incorpora a una de las academias de seguridad que las tropas de EEUU dirigen, para en teoría ir delegando el control del país a los propios iraquíes. Este muchacho recibió un entrenamiento intensivo en el uso de armas y conducción de vehículos. Una vez finalizado, se le dijo que venga la siguiente semana. Se le encargó la misión de llevar un camión justo al frente de una mezquita concurrida de Bagdad. Una vez ahí estacionado debía llamar al cuartel desde el móvil que le dieron. La señal era muy débil dentro de la cabina del camión, ante lo cual decidió cruzar la calle para llamar. Marcó nuevamente el número señalado, la llamada entró. En ese instante pudo ver y sentir como el camión volaba en mil pedazos produciendo una matanza.
Las noticias que nos llegan desde las cadenas informativas no dejan duda de que este tipo de atentados son producto de la locura fundamentalista y que ante la inminencia de la guerra civil, es imprudente pedir el retiro de las tropas de ocupación. Ya se había puesto en cuestión la veracidad de la información de prensa que llega desde Irak, que ahora con datos como los que Fisk y otros aportan, se demuestra enteramente manipulada. Los corresponsales que despachan desde Irak, son reporteros de hotel, están impedidos de salir de la Zona Verde, lugar amurallado en el centro de Bagdad que alberga el cuartel de los ocupantes y el gobierno títere iraquí. Este hecho pone de manifiesto que toda información referida a la “Guerra contra el terrorismo”, debe ser tomada con pinzas. No es casual que cada vez que Bush se encuentra en aprietos, aparezca un nuevo vídeo o audio de Bin Laden (del cual no hay certeza de su origen), amenazando con un ataque sobre EEUU.
Existen diversos indicios que ponen en cuestión el hecho fundacional de esta “Guerra contra el terrorismo”. Los atentados del 11-S vistos a la luz de un análisis desapasionado dejan decenas de cabos sueltos. El ataque al Pentágono, en el que no se halló ni un solo resto del susodicho avión y ninguna prueba fílmica en un lugar tan vigilado por cámaras, además de la precisión insólita de un piloto inexperto para dar en un blanco de seis pisos, entre otros aspectos, son datos que hacen pensar que se trató de un auto-atentado. Son palabras mayores que aún constituyen tabú. Sobre las torres gemelas también nos podemos extender en precisiones. Lo que pretendo decir es que no había mejor coartada que la de convertirse en víctima de una entidad maléfica para desatar la estrategia neoconservadora sobre Irak que se venía fraguando años antes de los atentados. EEUU es un país de grandes conspiraciones y de muertes extrañas cuando se ha pretendido variar la estructura del poder. El complejo militar industrial petrolero, el sistema financiero y los laboratorios farmacéuticos, constituyen un eje al que el gobierno de los EEUU responde.
La duda razonable que albergamos sobre el sentido de esta guerra entre el “bien y el mal” y las comprobaciones sobre su naturaleza, que justifican en EEUU el mayor cambio del sistema de inteligencia y de seguridad en cincuenta años, no puede quedar soterrada. La información generada por los grandes medios internacionales, que cual caja de resonancia los nacionales repiten, no es fidedigna, merece cuestionamiento. La destrucción de Irak y Afganistán ha pasado a ser parte del paisaje informativo, nos acostamos y levantamos observando como la bota imperialista, a la que muchos ruegan como limosna un TLC, destruye países enteros con una ya ridícula justificación.
La historia del presente, la de la TV, se muestra contundente porque los medios son incapaces de abrirse a la alternativa informativa. La palabra terrorismo es usada sin reparo y luego de ser pronunciada no admite cuestión. Irak iba a irradiar democracia en Medio Oriente. Ello es una falsedad. El terrorismo, como nos cuenta Fisk, en muchos casos viene por teléfono del cuartel de EEUU. El petróleo de hoy será el gas y el agua del mañana. La corta perspectiva de los hechos mundiales repercute directamente en nuestras proyecciones nacionales y nos hace creer que establecer cambios nos costará el futuro.
* Robert Fisk es quizá el comunicador que más conoce Medio Oriente. Es ingles y vive en Libano hace más de cincuenta años. Su padre fue parte de la ocupación inglesa del Irak en los años veinte.
Alexandro Saco
9 5 2006
Las noticias que nos llegan desde las cadenas informativas no dejan duda de que este tipo de atentados son producto de la locura fundamentalista y que ante la inminencia de la guerra civil, es imprudente pedir el retiro de las tropas de ocupación. Ya se había puesto en cuestión la veracidad de la información de prensa que llega desde Irak, que ahora con datos como los que Fisk y otros aportan, se demuestra enteramente manipulada. Los corresponsales que despachan desde Irak, son reporteros de hotel, están impedidos de salir de la Zona Verde, lugar amurallado en el centro de Bagdad que alberga el cuartel de los ocupantes y el gobierno títere iraquí. Este hecho pone de manifiesto que toda información referida a la “Guerra contra el terrorismo”, debe ser tomada con pinzas. No es casual que cada vez que Bush se encuentra en aprietos, aparezca un nuevo vídeo o audio de Bin Laden (del cual no hay certeza de su origen), amenazando con un ataque sobre EEUU.
Existen diversos indicios que ponen en cuestión el hecho fundacional de esta “Guerra contra el terrorismo”. Los atentados del 11-S vistos a la luz de un análisis desapasionado dejan decenas de cabos sueltos. El ataque al Pentágono, en el que no se halló ni un solo resto del susodicho avión y ninguna prueba fílmica en un lugar tan vigilado por cámaras, además de la precisión insólita de un piloto inexperto para dar en un blanco de seis pisos, entre otros aspectos, son datos que hacen pensar que se trató de un auto-atentado. Son palabras mayores que aún constituyen tabú. Sobre las torres gemelas también nos podemos extender en precisiones. Lo que pretendo decir es que no había mejor coartada que la de convertirse en víctima de una entidad maléfica para desatar la estrategia neoconservadora sobre Irak que se venía fraguando años antes de los atentados. EEUU es un país de grandes conspiraciones y de muertes extrañas cuando se ha pretendido variar la estructura del poder. El complejo militar industrial petrolero, el sistema financiero y los laboratorios farmacéuticos, constituyen un eje al que el gobierno de los EEUU responde.
La duda razonable que albergamos sobre el sentido de esta guerra entre el “bien y el mal” y las comprobaciones sobre su naturaleza, que justifican en EEUU el mayor cambio del sistema de inteligencia y de seguridad en cincuenta años, no puede quedar soterrada. La información generada por los grandes medios internacionales, que cual caja de resonancia los nacionales repiten, no es fidedigna, merece cuestionamiento. La destrucción de Irak y Afganistán ha pasado a ser parte del paisaje informativo, nos acostamos y levantamos observando como la bota imperialista, a la que muchos ruegan como limosna un TLC, destruye países enteros con una ya ridícula justificación.
La historia del presente, la de la TV, se muestra contundente porque los medios son incapaces de abrirse a la alternativa informativa. La palabra terrorismo es usada sin reparo y luego de ser pronunciada no admite cuestión. Irak iba a irradiar democracia en Medio Oriente. Ello es una falsedad. El terrorismo, como nos cuenta Fisk, en muchos casos viene por teléfono del cuartel de EEUU. El petróleo de hoy será el gas y el agua del mañana. La corta perspectiva de los hechos mundiales repercute directamente en nuestras proyecciones nacionales y nos hace creer que establecer cambios nos costará el futuro.
* Robert Fisk es quizá el comunicador que más conoce Medio Oriente. Es ingles y vive en Libano hace más de cincuenta años. Su padre fue parte de la ocupación inglesa del Irak en los años veinte.
Alexandro Saco
9 5 2006
martes, 9 de mayo de 2006
Toledo 30%, hay nuevo chivo expiatorio
Ahora que algunas encuestas señalan que Alejandro Toledo superó el 30% de aprobación, se dice que en vista de un horizonte electoral indeseable, la gente se está reafirmando en lo conocido que pesar de todo resultó siendo un gobierno democrático. Pero hay otra razón clave para este epílogo gubernativo en alza. Toledo ya no es el chivo expiatorio de todo lo malo que sucede en el país, el culpable de Tumbes a Tacna de cada revuelta, de cada metida de pata de algún funcionario. Ahora, muchos de los mismos que lo crucificaban cada mañana en sus portadas u ondas radiales y cada noche en las pantallas, ya encontraron otro chivo expiatorio al que culpar. Ante ese cambio de eje de los temores del pensamiento conservador, Toledo tiene ahora el aire que le negaron durante casi todo su periodo.
Hace un tiempo en lo político le decían populista, y en lo personal todo recurso era válido para deslegitimar al presidente. Ahora existe casi una apología de su periodo, se le reconoce su talante democrático y al unísono dicen que se le va extrañar. Pero se hierra al creer que todos olvidamos el tiempo que nos hicieron perder con denuncias escandalosas, con cientos de horas y páginas dedicadas al sobrino peleón o a la guapa escolta. Ahora el sector conservador, como si nada hubiera pasado, nos pretende amnésicos y justifica su parcialización con palabras que les quedan grandes: Libertad, democracia, derechos humanos.
Ese uso antojado de la libertad y de la democracia es lo que nos ha impedido en este lustro ir al fondo de los problemas. Se acusaba de frivolidad a Toledo, cuando en el ejercicio de esa frívola libertad fuimos presa estos años de las discusiones más intrascendentes como si se tratara de temas de Estado. Y ahora que el bumeran electoral les ha revuelto el estómago con su democrática votación, el chivo expiatorio se trasladó, la culpa de lo que pueda suceder en el Perú tiene otro nombre. Si antes asqueaban por la remota posibilidad de que Alan pudiera ser una opción, ahora le dedican portadas, se olvidan de su desastre de gobierno y tras su metro noventa y cinco se esconden como si no los viéramos.
Ese es el tema. La facilidad con que el pensamiento dominante en nuestro país cambia de camiseta, considerando con esa actitud que los demás somos unos desmemoriados. Ahí están ahora alabando a Toledo los que lo acusaban de montesinista, de viajero, de espiar periodistas cual SIN buscando una portada más fuerte que la anterior, rasgándose las vestiduras cada ves que Eliane decía palabra. Es que fue ayer, pero como si se tratara de décadas atrás y nuestro disco duro podría ser formateado desde cierta influencia, ahora los chivos pasaron a ser héroes. El viernes falleció un campesino en un mitin de Toledo en el norte, si eso hubiera sucedido dos años atrás, Toledo sería un asesino. Así es, el poder en todas partes cree que sus “verdades” como por un tubo deben ser aceptadas, porque ellos las dicen. No, lo que hay acá es un acomodo que produce arcadas de verlo rampante, vital y justificado.
La facilidad para levantar fantasmas es inversamente proporcional al desprendimiento cuando del interés nacional se trata. De 1992 hacia delante el desastre se llamaba García, ahora hay que ir décadas atrás para encontrar a Velasco mentado en todas partes y contar sólo una parte de la historia, mientras que el desastre del modelo fujimorista es olvidado. Esa facilidad que hay para hablar de dictadura o falta de libertades, por algún motivo obvia la década del noventa. Es que varios de los que ahora se indignan y hablan de prepotencias, se la pasaron siendo funcionales demasiado tiempo al reo de Santiago.
En eso estamos. El consenso mediático-político ya definió la rectitud del proceder electoral y de los actos de gobierno en Latinoamérica. Lo que salga de ese marco o trate de evidenciar esa mutación interesada de los demócratas a la camiseta alanista, será definido como aliado de un porvenir sombrío. Pero lo cierto es que si en algún sector está la mayor responsabilidad de crear una sensación de abismo cada cinco años, es en aquellos que pasan de la condena a la alianza en aras de que algo cambie para que todo siga igual. No nos creemos el cuento de la corrección ni mediática ni política. Ahí están juntos nuevamente perro pericote y gato almorzando este sábado alrededor de un plato y fotografiados, pero sin patrono que los salve.
Alexandro Saco
www.radiosanborja.com
6 5 2006
Hace un tiempo en lo político le decían populista, y en lo personal todo recurso era válido para deslegitimar al presidente. Ahora existe casi una apología de su periodo, se le reconoce su talante democrático y al unísono dicen que se le va extrañar. Pero se hierra al creer que todos olvidamos el tiempo que nos hicieron perder con denuncias escandalosas, con cientos de horas y páginas dedicadas al sobrino peleón o a la guapa escolta. Ahora el sector conservador, como si nada hubiera pasado, nos pretende amnésicos y justifica su parcialización con palabras que les quedan grandes: Libertad, democracia, derechos humanos.
Ese uso antojado de la libertad y de la democracia es lo que nos ha impedido en este lustro ir al fondo de los problemas. Se acusaba de frivolidad a Toledo, cuando en el ejercicio de esa frívola libertad fuimos presa estos años de las discusiones más intrascendentes como si se tratara de temas de Estado. Y ahora que el bumeran electoral les ha revuelto el estómago con su democrática votación, el chivo expiatorio se trasladó, la culpa de lo que pueda suceder en el Perú tiene otro nombre. Si antes asqueaban por la remota posibilidad de que Alan pudiera ser una opción, ahora le dedican portadas, se olvidan de su desastre de gobierno y tras su metro noventa y cinco se esconden como si no los viéramos.
Ese es el tema. La facilidad con que el pensamiento dominante en nuestro país cambia de camiseta, considerando con esa actitud que los demás somos unos desmemoriados. Ahí están ahora alabando a Toledo los que lo acusaban de montesinista, de viajero, de espiar periodistas cual SIN buscando una portada más fuerte que la anterior, rasgándose las vestiduras cada ves que Eliane decía palabra. Es que fue ayer, pero como si se tratara de décadas atrás y nuestro disco duro podría ser formateado desde cierta influencia, ahora los chivos pasaron a ser héroes. El viernes falleció un campesino en un mitin de Toledo en el norte, si eso hubiera sucedido dos años atrás, Toledo sería un asesino. Así es, el poder en todas partes cree que sus “verdades” como por un tubo deben ser aceptadas, porque ellos las dicen. No, lo que hay acá es un acomodo que produce arcadas de verlo rampante, vital y justificado.
La facilidad para levantar fantasmas es inversamente proporcional al desprendimiento cuando del interés nacional se trata. De 1992 hacia delante el desastre se llamaba García, ahora hay que ir décadas atrás para encontrar a Velasco mentado en todas partes y contar sólo una parte de la historia, mientras que el desastre del modelo fujimorista es olvidado. Esa facilidad que hay para hablar de dictadura o falta de libertades, por algún motivo obvia la década del noventa. Es que varios de los que ahora se indignan y hablan de prepotencias, se la pasaron siendo funcionales demasiado tiempo al reo de Santiago.
En eso estamos. El consenso mediático-político ya definió la rectitud del proceder electoral y de los actos de gobierno en Latinoamérica. Lo que salga de ese marco o trate de evidenciar esa mutación interesada de los demócratas a la camiseta alanista, será definido como aliado de un porvenir sombrío. Pero lo cierto es que si en algún sector está la mayor responsabilidad de crear una sensación de abismo cada cinco años, es en aquellos que pasan de la condena a la alianza en aras de que algo cambie para que todo siga igual. No nos creemos el cuento de la corrección ni mediática ni política. Ahí están juntos nuevamente perro pericote y gato almorzando este sábado alrededor de un plato y fotografiados, pero sin patrono que los salve.
Alexandro Saco
www.radiosanborja.com
6 5 2006
jueves, 4 de mayo de 2006
Evo globalizado
En qué momento la soberanía estatal se transformó en una súplica que hay que extender a las grandes empresas para tratar de ejercerla. Como que nos han tomado distraídos, y de un tiempo a esta parte aquel Estado pobre que pretende ordenar los temas relativos a sus recursos naturales se convierte en un Estado que violenta las “reglas de juego”. Y qué son esas palabras mágicas, inapelables, casi dogmáticas a las que hay que someter a las poblaciones para no “espantar a las inversiones”. Es que acaso no vemos como en mundo próspero mueve las piezas cada vez que sus intereses nacionales o estratégicos lo requieren. Lo que sucede es que de tanto repetir el rollo neoliberal hemos llegado a creernos que la soberanía es casi una declaración de guerra, que los recursos naturales no nos pertenecen, que los inversionistas son unos seres superiores que de buenas gentes nos darán unos cuantos puestos de trabajo, y por ende seguiremos esperanzados en el consuelo del chorreo. Chorreo si te portas bien, sino al rincón con orejas de burro.
El asunto es que debe quedar claro que los recursos naturales son propiedad de un Estado que representa a su población. Así como en lo privado existe la propiedad como un derecho indiscutible, en lo público también existe la propiedad. Los estados son entonces los que determinan qué hacer son sus propiedades: explotarlas y recibir mínimos impuestos, explotarlas en una asociación que les reporte más ingresos, o en última instancia hacer lo que Evo en Bolivia, forzar una situación de hecho para partiendo de ahí variar la relación recursos/empresas/país.
Si bien existen contratos entre el Estado boliviano y las empresas que explotan los recursos energéticos, hay que entender su procedencia, las condiciones en que se firmaron, quiénes los firmaron y a que intereses respondían. Tomando otra vez lo privado como referencia, es obvio que si una persona natural o jurídica hereda o asume unas condiciones insostenibles, hará lo posible por modificarlas. En el caso de Bolivia, se ha tomado la decisión de comenzar por lo más. El gobierno ha interpretado que una solicitud de renegociación de condiciones podía convertirse en casi un ruego eterno. Algo parecido sucedió en Argentina cuando logró una reestructuración de su deuda, no pidió permiso, prefirió destinar dinero para sus urgencias antes que para los seculares intereses de la deuda.
Hay un pensamiento único, que agazapado tras la excusa de la globalización, pontifica y clasifica a opciones políticas y estados como anti modernos o modernos. Y ese pensamiento único, del que gente de buena voluntad es rehén, reina en medios de comunicación, en círculos intelectuales, es prejuicioso, no crítica sino descalifica, y habla de globalización pero olvida que ésta extiende sus brazos también con las armas que destruyen países enteros que albergan reservas energéticas o son ruta para ellas. Mientras que en Sudan se matan hace años y ni la ONU ni alguna potencia son capaces de enviar unos cientos de soldados. Es que no importa la democracia, lo que importa es que los pocos que controlan la energía del planeta lo sigan haciendo. Pero para el mundo ingenuo las “reglas de juego” esconden ese tremendo poder.
En lo de Bolivia no es posible pronosticar qué sucederá. Pero ya venimos oyendo condenas a la miseria de ese pueblo. Que no hay dinero para explorar y explotar, ok. Pero acaso un Estado no puede crear las condiciones y obtener muchos más beneficios de los que el pensamiento único impone. Sí puede. De hecho es un camino lleno de obstáculos, de agoreros de la desgracia, de adjetivaciones. ¿Habrá algún país próspero que haya entregado el control de sus recursos naturales a los intereses enromes empresariales? ¿Saben acaso los abanderados del pensamiento único dónde reside realmente el poder y todos los mecanismos que éste ha creado para establecer que unos son primitivos y dictadores y otros demócratas y modernos? ¿No es claro que la globalización se usa como excusa para allanar las fronteras a los capitales pero las personas son asesinadas cuando quieren cruzar esas mismas fronteras?
Bolivia es un caso particular, lo que sucede hoy responde a una historia. Lo menos trabajoso es repetir el libreto de la “modernidad”. Por unos momentos tratemos de comprender que la globalización no es tal mientras sólo un sexto de la humanidad participe de sus beneficios.
Alexandro Saco
Comunicador Abogado
Civilización www.radiosanborja.com
El asunto es que debe quedar claro que los recursos naturales son propiedad de un Estado que representa a su población. Así como en lo privado existe la propiedad como un derecho indiscutible, en lo público también existe la propiedad. Los estados son entonces los que determinan qué hacer son sus propiedades: explotarlas y recibir mínimos impuestos, explotarlas en una asociación que les reporte más ingresos, o en última instancia hacer lo que Evo en Bolivia, forzar una situación de hecho para partiendo de ahí variar la relación recursos/empresas/país.
Si bien existen contratos entre el Estado boliviano y las empresas que explotan los recursos energéticos, hay que entender su procedencia, las condiciones en que se firmaron, quiénes los firmaron y a que intereses respondían. Tomando otra vez lo privado como referencia, es obvio que si una persona natural o jurídica hereda o asume unas condiciones insostenibles, hará lo posible por modificarlas. En el caso de Bolivia, se ha tomado la decisión de comenzar por lo más. El gobierno ha interpretado que una solicitud de renegociación de condiciones podía convertirse en casi un ruego eterno. Algo parecido sucedió en Argentina cuando logró una reestructuración de su deuda, no pidió permiso, prefirió destinar dinero para sus urgencias antes que para los seculares intereses de la deuda.
Hay un pensamiento único, que agazapado tras la excusa de la globalización, pontifica y clasifica a opciones políticas y estados como anti modernos o modernos. Y ese pensamiento único, del que gente de buena voluntad es rehén, reina en medios de comunicación, en círculos intelectuales, es prejuicioso, no crítica sino descalifica, y habla de globalización pero olvida que ésta extiende sus brazos también con las armas que destruyen países enteros que albergan reservas energéticas o son ruta para ellas. Mientras que en Sudan se matan hace años y ni la ONU ni alguna potencia son capaces de enviar unos cientos de soldados. Es que no importa la democracia, lo que importa es que los pocos que controlan la energía del planeta lo sigan haciendo. Pero para el mundo ingenuo las “reglas de juego” esconden ese tremendo poder.
En lo de Bolivia no es posible pronosticar qué sucederá. Pero ya venimos oyendo condenas a la miseria de ese pueblo. Que no hay dinero para explorar y explotar, ok. Pero acaso un Estado no puede crear las condiciones y obtener muchos más beneficios de los que el pensamiento único impone. Sí puede. De hecho es un camino lleno de obstáculos, de agoreros de la desgracia, de adjetivaciones. ¿Habrá algún país próspero que haya entregado el control de sus recursos naturales a los intereses enromes empresariales? ¿Saben acaso los abanderados del pensamiento único dónde reside realmente el poder y todos los mecanismos que éste ha creado para establecer que unos son primitivos y dictadores y otros demócratas y modernos? ¿No es claro que la globalización se usa como excusa para allanar las fronteras a los capitales pero las personas son asesinadas cuando quieren cruzar esas mismas fronteras?
Bolivia es un caso particular, lo que sucede hoy responde a una historia. Lo menos trabajoso es repetir el libreto de la “modernidad”. Por unos momentos tratemos de comprender que la globalización no es tal mientras sólo un sexto de la humanidad participe de sus beneficios.
Alexandro Saco
Comunicador Abogado
Civilización www.radiosanborja.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)