sábado, 30 de diciembre de 2006

Terroristas asesinan a Sadam Husein

El gobierno estadounidense acaba de asesinar a Sadam Husein. El dictador es indefendible y quizá merecía un final así. Pero sus juzgadores y asesinos no son mejores que él. Las matanzas, la terrible dictadura, la guerra apoyada por EEUU que Husein llevó sobre Irán, son tal viles como lo que se ha logrado en estos últimos años: la destrucción de Irak. Porque Irak hoy no existe. La administración Bush y la Blair, escudadas en la democracia y asumiéndose superiores moralmente destruyeron Irak; son iguales o peores que Husein que Bin Laden u otros a los que primero fortalecen y luego ahorcan.

Así como se expusieron al mundo los rostros muertos de los hijos de Sadam, hoy vemos la soga de la horca, el cuello dislocado del cadáver. No se trata de la búsqueda de justicia, sino de una amenaza transparente al planeta. El poder de los invasores de Medio Oriente contundente. Cómplices en los ochenta, monstruos veinte años después. La hipocresía de Occidente frente a Sadam, Bin Laden u otros es un monumento que produce vergüenza ajena. La soga de la horca pende sobre los que creen que el terrorismo hoy también es práctica de los gobiernos invasores: EEUU e Inglaterra.

No existe la interesada distinción entre terroristas y libertadores. Si un grupo de árabes musulmanes produce atentados, elimina enemigos o destruye infraestructuras terminando con vidas inocentes y son calificados como terroristas, pues la invasión que ha producido cientos de miles de muertos y millones de desplazados destruyendo una sociedad, es sin duda alguna terrorismo. Un terrorismo sofisticado, disfrazado, escondido bajo las faldas de la supuesta democracia. Sadam es la muerte visible y expuesta con placer en los medios mundiales. Abu Graib es la miseria escondida, Faluya es masacre avalada. Todos los días desde hace más de tres años las muertes que produce la invasión terrorista sobre Irak son referidas como un parte del clima. Hoy la muerte del demonio es expuesta como trofeo de guerra.

Democracia y ocupación/destrucción no son compatibles. Los gobiernos de EEUU e Inglaterra se dicen democracias pero tienen una bota dictatorial sobre Irak o Afganistán. No puede haber una democracia escindida, que supuestamente funcione para sus ciudadanos pero llene de oprobio a otros lugares del mundo. No existe una democracia interna y terrorismo fuera de sus fronteras, que asesina avalada por un Occidente mudo. La democracia invasora se ha corrompido. Los valores que dicen expandir los invasores de Irak son absolutos, no se puede defender la vida en un lugar y destruirla a miles de kilómetros. La democracia de los invasores es una máscara para el colonialismo, el mismo de siempre, pero sofisticado.

Abrimos el 2007 con el instrumento de eliminación medieval en todas las pantallas del mundo y el cadáver en nuestros hogares. Ambos al alcance de nuestros niños. Mientras los otros que merecen el cadalso campantes emitirán discursos y los grandes medios del mundo y sus inteligentes analistas los justificarán, como justificaron hace unos años esta invasión para eliminar el peligro mundial que era Sadam. El peligro hoy es el fundamentalismo occidental, las invasiones coronadas de democracia, las ideas que se conjugan para crear mitos útiles a los intereses económicos y políticos.

La horca de Sadam evidencia que las acciones gubernativas de EEUU y de Inglaterra sobre Irak y otros lugares están corrompidas. Demuestra también que el terrorismo es practicado por esos mismos gobiernos desde hace mucho, pero existe toda una construcción discursiva para exponerlo como justa intervención. Evidencia que el oscurantismo medieval es una constante, porque no basta ahorcar, sino que el mundo sepa que la horca pende sobre el próximo rebelde y su cuello será doblado. Sadam fue un dictador y asesino despreciable, pero hay que repetirlo: sus asesinos y juzgadores son iguales o peores, porque su hipocresía es monumental y su manipulación informativa hace tontos útiles a los que no pueden hasta hoy, luego de más de tres años de destrucción sobre Irak, decir que EEUU e Inglaterra tienen gobiernos terroristas.

Irak hoy arde.

Alexandro Saco
30 12 2006

martes, 26 de diciembre de 2006

Levitar y gritar en google

Google a hecho públicas sus estadísticas sobre los lugares más buscados el 2006 en internet. Luego de la acostumbrada serie de intereses de los usuarios, presenta los más buscados en la categoría: cómo hacer algo. En ese rubro de búsqueda ocupan el cuarto y quinto lugar: gritar y levitar. Detrás de todo lo que normalmente ocupa el interés de las sociedades de consumo, la aparición de estas dos acciones de escape, refleja un grado de corte con la realidad que es interesante interpretar.

¿Cómo gritar? A primera vista la pregunta parece inútil. Pero acaso en un mundo en el que el grito disfrazado se ha institucionalizado, la pregunta cobre otra característica. Los que hacen y deshacen la legalidad nacional o internacional no tienen necesidad de levantar la voz hasta los límites de lo audible. El grito es el discurso que se impone, la verdad oficial propagada de manera sofisticada. Esos gritos vienen envueltos de un mensaje que no quiere ser confrontado. Mientras tanto, el grito real, el que reclama y confronta los dogmas religiosos o económicos, es condenado a la marginalidad. El grito de una comunidad andina a la que le matan el agua es terrorismo, el grito de un pueblo destrozado como Irak atenta contra Occidente, el grito de las naciones sin Estado es un insulto a la institucionalidad mundial, mister Ban Ki moon.

Gritar es una de las salidas al desprecio. Gritan todas las manifestaciones, gritan los que impotentes ven cómo su gente se muere de hambre o de bombas, gritan los que lamen el suelo en busca de una gota de agua mientras la Coca Cola controla los pozos en la India. Ese es el grito válido. ¿Por qué los internautas, que generalmente no son los que gritan en las calles, andan buscando que se les explique cómo gritar? Será que la voz se ha debilitado, que la rutina no deja ni ver el mar una tarde con viento. Es alentador que la gente quiera saber cómo gritar, y con eso pueda aprender a gritar no sólo con la voz, sino confrontando a cada mafia suelta convertida en empresa legalmente constituida, como las que en el Perú matan en las carreteras, en las minas o semi esclavizan en agro exportadoras.

La otra búsqueda reiterada en google el 2006 de cómo hacer algo se refiere a: levitar. El deseo de elevarse por los aires ahora que nos dejamos vencer por una silla frente a la pantalla del la computadora o el timón del auto, suena bien. La levitación existe. Hay pocos humanos en el planeta que la logran, aislados de las imágenes de Occidente. Si unos lo pueden deberían poderlo otros. Gente levitando en Montreal, en Ankara, en San Sebastián, en Olso, en Lima, en Caracas, en La Habana, en Nairobi. Qué enorme revolución lográramos si sólo una persona levitará sobre las ciudades y la pudiéramos ver en vivo y en directo, como tanto grito que transmiten los medios.

Levitando espero al hombre que quiero, dice la mujer que flota sobre un malecón del Mediterráneo. Mientras la gravedad, no de la Tierra, si no de la dinámica comercial y laboral nos crea pies de plomo que nos impiden elevarnos, millones de gentes en internet buscan cómo levitar. Siguiendo esa buena onda me sumaré a ellos. Buscaré qué hacer para levitar. Lo más probable es que no lo logre, pero al menos imaginaré flotar. Y si otros logran levitar, pueden también gritar, y de hecho su voz será más oída porque cuando uno mira hacia arriba se empequeñece; eso lo saben los que diseñan iglesias.

Algunos pensábamos que el tiempo y el espacio ya habían envuelto de conformidad a casi todo el mundo. Las estadísticas de google reavivan. Que el grito y la levitación se extiendan hoy es una lluvia en el rostro, un rayo de sol de fin de año en el corazón. Tenemos mercado, economía, consumo, guerras preventivas, Naciones Unidas, CNN, Alan García, la TV llena de fundamentalistas religiosos.

La invitación al grito y a levitar puede hacer mucho más que la oposición política a las arbitrariedades cotidianas. ¿Acaso podrían meter a la cárcel a un levitante que surca las ciudades por los aires? Lo más probable es que nuestros legisladores diminutos logren imponer una norma que sí, que penalice el levitar, y cuando lo logremos sea un delito. Foucault escribió Vigilar y castigar sobre las formas del control social a los cuerpos y a las libertades. Mejor levitar y gritar en lugar de vigilar y castigar.

Alexandro Saco
25 12 2006

lunes, 25 de diciembre de 2006

Por qué no creo en Dios / 1

Porque considero arrogante otorgar a una voluntad la creación de la maravilla que es el universo. Porque no puede haber voluntad capaz de conciliar toda la interacción de la naturaleza y erguirse sobre ella como creadora. Porque es una renuncia a tratar de entender más allá de los dogmas de la fe. Dios es voluntad, la naturaleza es perfección. Una voluntad nunca podrá crear perfección. Dios cuenta con atributos humanos, no podría ser de otro modo en una cultura que ha convertido al hombre en centro. Dios, como creación e interpretación humana de lo desconocido es hasta simpático. Difundirlo como camino de vida erigido en voluntad creadora, es cuestionable.

La vida el humano no se la debe a ninguna voluntad. Ni la muerte propia debe ser censurada. Sólo pueden encaramarse sobre el nacimiento y la muerte aquellos que pretenden imponer una verdad mundana. El Dios que nuestra cultura nos presenta, es tan humano que su divinidad es familiar. Sufre, castiga, ama, perdona, condena, da vida: a imagen y semejanza. El límite de Dios es el límite de los humanos. Su imagen, sus ideas, sus actos, respaldados por las iglesias, no se han acercado a la divinidad, sino que han sido y son sociales, pero asumiéndose mejores.

Si el Dios que se nos presenta tuviera algo de divino, esa idea no podría ser validada en categorías humanas. Por eso Dios se encuentra en muchos lugares. En las pantallas de la TV, en programas de radio y hasta en la publicidad. Hace un tiempo paneles colocados en las zonas residenciales de Lima, publicitaban a Dios. Si Dios fuera Dios no necesitaría de la publicidad para persistir. Ante ello, enjuiciar desde la divinidad o santidad no es más que una treta, ante la que cada en cada celebración religiosa debemos permanecer en silencio. La semana santa recogidos, la navidad eufóricos.

Lo cierto es que la mayor fiesta católica se ha trastocado y la divinidad supuesta no ha podido hacer nada para que navidad no sea sinónimo de dinero, de consumo, de pavo muerto. La divinidad ha sido vencida por la publicidad y el consumo. ¿Puede una divinidad desaparecer frente al comercio de los bienes terrenales? Lo terrenal se esfuerza por construir un lugar distinto alimentando la idea de divinidad. Pero religión y consumo en esta época son casi sinónimos. La religión, en muchos casos es un producto, publicitado y expuesto en los medios de comunicación.

Hipotecado ante la voluntad creadora, al humano se le impide cruzar el puente que lo lleve a confrontar las estructuras divinas. Porque éstas son finalmente políticas. La distinción entre religión y política no existe. Unos hacen su labor apoyándose el dogma divino, otros en el dogma político. Así, Dios o determinada ideología es la voluntad por sobre las voluntades y se le otorga infalibilidad.

No hay más que mirar alrededor de nuestro planeta, para comprender la armonía natural. De esa naturaleza cósmica sólo podemos atisbar una ultra diminuta parte en este rincón escondido del universo. Y desde este rincón algunos han decidido que una voluntad a la que llaman Dios es la que lo ha creado todo. Qué arrogancia, qué atrevimiento. Nuevamente el hombre encaramado sobre su voluntad de crear ficciones, pero no para ser leídas, sino para ordenar el universo a la imagen de sus limitaciones. No hay voluntad capaz de haber creado un mundo ni menos el universo. Pero sí hay voluntades que para sustentar sus intereses pretender validar esa limitada interpretación de la naturaleza. El universo no cabe en Dios. Dios cabe en el humano. Por eso otros creemos en el humano, simple, terreno, sexual, torpe y limitado. Pero a veces inteligente y acertado, creador y amoroso.

Alexandro Saco
23 12 2006

La moral de exterminio

Una expedición científica acaba de comprobar la extinción del delfín del río Amarillo en China. Luego de navegar por sus más de 3000 kilómetros no se logró avistamiento alguno. Quizá la noticia llama la atención porque se trata de un animal relativamente valorado por el humano, pero la extinción de especies animales y vegetales es diaria y constante. El humano viene exterminando toda una gama de vidas que habitan el planeta mucho antes de que éste pudiera andar en dos extremidades. Esto evidencia un grado de arrogancia gigante y grietas en las estructuras supuestamente más sólidas de las civilizaciones terrícolas.

No hay grupo humano que no se jacte de poseer una moral que le sirve como guía o referente de sus acciones. Unos la introducen a través de la religión, otros desde una superioridad intelectual. Pero dadas las constataciones del exterminio que el humano produce en el planeta, y en el que ninguna moral repara, toda esa superioridad es ridícula. Cómo la moral puede permanecer quieta frente a destrucción más aberrante que existe: la de la tierra, la vida mayor y de la que dependemos todos en el planeta. Se ha distorsionado el valor de la vida en pro de una conveniencia en la que el humano es centro y fin del universo.

La vida es una sola, es absoluta. Los principios vitales no pueden medirse por capacidades intelectuales, técnicas, eróticas o afectivas. La moral humana ha dejado de lado toda la diversidad de las vidas que habitan el planeta para poner arbitrariamente a la vida humana como sujeto de la defensa intereses humanos. No hay otra forma de entender el desprecio por las millones de especies que pueblan la tierra. Y esto no tiene que ver con el ciclo vital humano que impulsa a que diversos tipos de vida sean terminadas sobre todo por cuestiones alimenticias o de uso de implementos humanos. El tema va más allá, y tiene que ver con toda una concepción que ha elevado al humano al insostenible lugar de centro, desde donde medios y fines se conjugan para favorecer la distorsión de su desarrollo.

En el colmo de incoherencia, cuando alguna persona que tiene que ver con estas instituciones que dicen detentar la moral, eleva una voz de protesta, se le arrincona. El caso del Padre Marco Arana, que ha confrontado los excesos de las actividades mineras, es indicativo. En lugar de valorar esa intención, el en Perú se le ha llegado a calificar de terrorista, de manipulador y monsergas más. El humano pues se ha entregado al exterminio imparable de las demás vidas y condena, desde medios de comunicación o instituciones, pontificando el dogma del mercado.

Así, los predicadores de la moral, sean religiosos o no, van a tener que pensar en ir a sermonear a los saturnianos, porque en esta tierra que asumen suya ni los humanos van a estar en pie si el ritmo del exterminio sigue sostenido. Y la palabra no es exagerada, el exterminio es constante y comprobable. La moral humana es una burla, es diminuta frente a los cósmico, como el tiranuelo feudal se contenta con que sus dóciles siervos la respeten, y el miedo y la culpa que propaga no sirven de nada. Cómo una moral puede avalar con su silencio la destrucción del hogar, en este caso el planeta. Cómo una moral puede ser tan privativa y construir sobre una especie su principio y su fin. No estamos frente a ninguna moral en este planeta, sino frente a un discurso que escuda lo contrario a lo que dice defender.

La manipulación mayor consiste en hacernos creer que la vida humana es superior o tiene más valor que las demás. Desmembrado ese argumento, toda construcción en ese sentido pierde validez. Pero siguiendo ese limitado argumento, una vida extraterrestre más desarrollada podría argumentar exactamente lo mismo y llegar a la Tierra y en un instante exterminarnos o utilizarnos para su industria alimenticia.

Un poco de humildad es lo que le hace falta al humano, hoy abrazado como un gusano, con el perdón de éstos, en un desarrollo falso, enredado en la babosa sensación del crecimiento económico, de la técnica, de sus avances atómicos. Nada de eso sirve sin un lugar en el que aplicarlos. El destino de la Tierra está en el límite de su posibilidad futura. Los billetes se pueden fabricar. La tierra nunca. Apañados en la falsa moral, laicos y religiosos pretender asumirse voceros de una verdad. Su verdad moral es una burla, y es tiempo de que lo sepan.

Alexandro Saco
14 12 2006

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Delfín al Poder Judicial

Se le debe encargar al joven Delfín la demolición del Palacio de Justicia. Así como procedió con el muro que obstruía la vista del mar en Barranco, su comba puede iniciar esa necesaria labor. Con Villa Stein o Távara como Presidente de la Corte Suprema, nunca se producirá un cambio sustancial en la administración judicial. Alan habla de ir contra las acciones de amparo que permiten operar a buses camión, discotecas calcina gente o tragamonedas chicha, pero con el mismo PJ eso es palabrería.

Si bien en algunos aspectos políticos o económicos puede que la radicalidad sea impedimento de avance, en el caso del Poder Judicial no hay otra posibilidad. Este PJ colapsó hace mucho. La administración de justicia en el Perú es primitiva, sus operadores tanto judiciales como abogados son parte o cómplices de las redes mafiosas que controlan fallos judiciales o nombramientos. El juez peruano es en la mayoría de los casos un badulaque, un funcionario que ni siquiera atisba el sentido de la justicia, sino que se oculta en los códigos para no pensar y así emitir fallos tradicionales.

Es insostenible que el monopolio de la administración judicial se encuentre en las manos de una sola formación profesional. Es arbitrario que los abogados pretendan seguir siendo los únicos involucrados en este asunto. Los abogados han convertido el PJ en lo que ahora es. No tienen autoridad para defender la administración judicial como privativa. La justicia tiene muy poco que ver con la ley. La ley, en el caso judicial, sólo es un canal para resarcir o evitar un daño. La aspiración a la justicia debe encontrar operadores capaces de involucrarse en una realidad social compleja. La formación del derecho en las universidades peruanas está muy alejada de eso. Es tiempo de que los jueces dejen de ser solamente abogados.

Para legitimar la creación de un nuevo PJ urge la consulta electoral. Ésta es la única herramienta posible para tumbar las resistencias institucionales. Una cédula que contenga dos opciones. La primera opción avalaría la reforma tradicional quizá con el apoyo técnico de alguna institución externa. La segunda opción preguntaría si la población está de acuerdo con el cierre del actual PJ para proceder a la creación de un una nueva administración de justicia.

El cierre del PJ consiste en que éste sólo reciba causas hasta por ejemplo el 31 de diciembre de 2008. Luego de eso estaría impedido de iniciar cualquier tipo de proceso. Todo nuevo proceso iría a los nuevos establecimientos de administración judicial que contarían con una nueva normativa, o la actual adecuada a la realidad, y con un personal distinto sin el monopolio de los abogados como condición para la contratación. De hecho, urge afinar una perspectiva así. Las propuestas planteadas por el gobierno son limitadas, específicas y no van al fondo del asunto. El PJ peruano no es susceptible de reformas. Lo que está derruido hay que cambiarlo, sino corremos el riesgo de que los parches terminen causando una implosión de consecuencias peores.

La aspiración de justicia es algo tan valioso para las sociedades que no puede seguir maquillándose cada lustro. Desde la sociedad hay muy buenas intenciones de reforma, pero todas ellas son parciales. Seguir bajo la sombra de un PJ que todos sabemos disemina corrupción, es rendirnos a un statu quo lacerante. Por eso algunos creemos en que el colapso funcional que atraviesa el PJ es la ventana de la posibilidad para su cierre por un lado, y una nueva administración por el otro.

Villa Stein, quizá próximo Presidente de la Suprema, es un arrogante y aliado de Montesinos. Entre él y el hijo de Delfín que demuele muros absurdos, sin duda opto por la comba. Espero el día en que ese horrendo lugar llamado Palacio de Justicia sea demolido o donado a alguna secta que lo habite para sus cultos. No hay reforma judicial posible. La violencia no tiene al PJ como garante de un resarcimiento social. El PJ es irradia violencia por su arbitrariedad. Reforma es casi complicidad.

Alexandro Saco
3 12 2006

Ecuador y los dogmas del siglo XXI

Encasillar a todo gobierno latinoamericano que no sea pro EEUU, como chavista, es interesado. Esa es una excusa para deslegitimar lo que hay detrás de las reacciones electorales. Lo que hay detrás es un cuestionamiento a algunos de los mitos político económicos de la actualidad, levantados por los falsos liberales como muros de hierro.

Algunos de esos mitos son

TLC o muerte: Los TLC están de moda, y la moda es pasajera. Los países que hoy son desarrollados no tuvieron TLC al estilo que hoy nos pretender vender. Una cosa es el comercio cada vez más libre entre naciones, otra estos TLC que acorralan a algunos y benefician a otros. Esta propuesta del falso liberalismo minimiza que la integración energética y de infraestructura es clave. Los TCL pueden encasillar el desarrollo privilegiando una relación entre dos en lugar de una política de integración.

El dogma de la deuda: Cada vez que la deuda externa es mencionada como tema político, aparece la satanización. Lo cierto es que esa deuda en muchos casos esta pagada. Así como esclavizan a ingenuos humanos con una maquina de coser que terminan de pagar en 30 años en algún rincón de la selva sacando oro, la misma lógica es usada para manipular a los Estados. Hablan de inestabilidad, de fuga de inversores, pero nunca se retiran de los mercados cautivos. Algunos presidentes entregan su cabeza en bandeja al falso liberalismo y andan como elefantes en casa de cristal para contentar a todos

Mercado paradise: De Altahus dice que el mercado de EEUU es infinito y que en el Perú el mercado funciona pero el Estado no. Cierto que el Estado no funciona, pero el mercado tampoco. Cómo va a funcionar un mercado en el que la agroindustria en muchos casos semi esclaviza, o la minería asesina, o el transporte liberalizado mata como el terrorismo senderista, o en el que las tarifas de telefonía fija luego de la presión política en lugar de bajar suben. Ese mercado que funciona bien aún no se consolida.

Encuestax: Es por lo menos raro que siempre los candidatos pro mercado encabecen las encuestas. Evo tenía 32% y ganó con 53%. Correa andaba empatado con Noboa y termino sacándole 20 puntos. Alan le llevaba más de 10 puntos a Humala pero terminaron casi empatados, y en la primera vuelta Lourdes figuró con 40%. Se observa una intencionalidad hacia determinado lado político, creando la sensación de un ganador cuando no lo hay.

Imputar a todo el que cuestiona los dogmas del falso liberalismo una intención destructiva es un facilismo. Es patético vivir en un mundo en el que ya todo está determinado por los inversores o por los TLC, en el que la deuda es dogma y la lucha contra las drogas gasta millonadas para nada. La gente antes que preferir a Chávez o a Bush en muchos casos vota para derrumbar esa construcción ideológica que se ha enquistado como verdad oficial. La verdad oficial es la mentira real.

Mientras esos dogmas pretendan ser impermeables a la confrontación, las elecciones permitirán una expresión que lleve a la presidencia a candidatos que los cuestionen. Dicen los que desprecian las expresiones de apoyo a estas tendencias que el mundo funciona de un modo determinado, sin alternativa político económica viable más que la aceptación de las condiciones actuales políticas económicas y comerciales. Se me hace muy relativa esa afirmación.

Consideramos algunos que el desarrollo depende no de esa adaptación, sino justamente de lo contrario, de la creación de una alternativa. Esa puede ser pasar de ser exportador de materias primas a serlo de tecnología. Esas condiciones de adaptación que cual sermones oímos no impulsan posibilidad de cambio. Una política energética sudamericana es anterior y posterior a Chávez y sus intenciones. Por eso, como el científico que abjura de su verdad, muchos se adaptan, pero en su fuero interno saben que el mundo se sigue moviendo.

Alexandro Saco
29 11 2006

Israel y la generalización

Todas las generalizaciones derivan en algo más grave de lo que pretender solucionar. La política del Estado de Israel generaliza a los palestinos. Los castigos colectivos como las demoliciones o los check point son parte de ello. Las tropas israelíes se encuentran entre dos fuegos. Por un lado las órdenes de su gobierno, por el otro la resistencia palestina. Es un despropósito generalizar a los palestinos como potenciales atacantes y destruir la infraestructura necesaria para su supervivencia, a no ser que haya una intención de impedir la creación de su Estado. Con Avigdor Liberman en el poder, esa intención no es oculta. Lo que subyacía en algunos discursos, ahora es manifiesto.

Zipi Livni señala que la matanza de Beit Hanun no era lo que el gobierno de Israel pretendía. A estas alturas de la destrucción de Palestina este dicho se percibe parte de la estrategia. Si bien se afirma que los resistentes usan a civiles como escudos, eso no justifica, como señala y condena Haretz, que la eliminación de objetivos se lleve por delante las vidas que se coloquen en el camino. El gobierno de Israel afirma diferenciarse de los que señala como sus enemigos, pero las acciones y la realidad de la ocupación difuminan las diferencias. La Guerra Breve que libró contra Hezbola/Libano no hizo florecer la moderación gubernativa, sino exacerbó la línea dura y el discurso de Israel Nuestro Hogar, partido de Liberman, hoy es parte del gobierno.

Israel tiene enemigos. La naturaleza de su formación como Estado explica ello. El antisemitismo existe. La generalización hacia el judío se extiende por el mundo, desde los dichos populares hasta el recelo frente a la capacidad de muchos de ellos. Israel tiene el derecho, más allá de los cuestionamientos que se pueden hacer a su formación, a existir, como cualquier Estado, en las fronteras que se le reconocen. Pero mientras esas fronteras sean porosas e indefinidas, primando el afán por poseer lo más que se pueda de Cisjordania y condenar a Gaza a la muerte lenta, los enemigos de Israel y el antisemitismo serán impulsados. Los milicianos palestinos no son los principales enemigos de Israel. El pro israelismo puede ser contraproducente.

Mario Vargas Llosa, quien es amigo de Israel, en su último artículo, sin referirse a la actualidad del conflicto, crítica frontalmente la realidad palestino israelí. Parte de la acción de Rachel Corrie, la voluntaria estadounidense que tratando de impedir uno de los castigos colectivos como es la demolición de casas, fue arrollada y muerta por un buldózer. MVLL lo que hace es llamar a los israelíes que consideran la existencia digna de Palestina, a que se opongan a las fuerzas que hoy dirigen la política de Israel. Los partidarios del ojo por ojo con los palestinos tienen el recurso de señalar a los que pidieran equilibrio como traidores a Israel. Pero si esa encrucijada no es resuelta, se seguirá encontrando en los palestinos al enemigo natural, desconociendo que el futuro de Israel depende del futuro de los palestinos también.

El reflujo del 11S se llevó a Aznar, Bush declina y Blair no puede asegurar a Brown como sucesor en el gobierno. Por el contrario en Israel, al que algunos consideran el límite de Occidente, las posiciones que generalizan hacen prever un futuro inmediato no auspicioso en Medio Oriente. Contener la destrucción de Palestina es tarea de ambos liderazgos, el palestino y el israelí. Pero la política exterior de Israel hace lo posible por deslegitimar cualquier liderazgo viable en su vecino ocupado. Esa perspectiva es insostenible. Avalarla es considerar que las balas allanarán una solución. Más de medio siglo de balas y muerte mutua nos dejan hoy un Israel paranoico y una Palestina atrapada e inconexa. Algunos análisis argumentan que se pueden comparar la magnitud de los males, yo opino que no. Pero si se sigue ese argumento, asumo que la responsabilidad mayor hoy está del lado del Estado con más poder militar de Medio Oriente.

Alexandro Saco
9 11 2006

Expreso: Macartismo chicha y persecución a Wiener

Hace unos meses, el propietario de Expreso denunció al periodista Raúl Wiener exigiendo que éste deje de informar sobre la concesión de varios aeropuertos, entre ellos el de Pisco. Wiener señaló que el propietario de Expreso tenía intereses en esa concesión. Expreso hizo campaña para presionar al Estado en esa concesión. Los abogados de García Miró, entre ellos Ghersi, denunciaron a Wiener, pidieron una indemnización astronómica y la prohibición de que el periodista continúe informado. Expreso, su propietario y sus abogados, hoy se hacen las víctimas de lo que ellos practican.

En el mejor de los casos, Expreso es un vocero del fujimontesinismo. Expreso fue cómplice del retrete periodístico de fines de los noventa. Hoy, ante una resolución judicial discutible, este medio pro impunidad, pretende hacerse pasar como la víctima de una persecución. Hipócrita. Expreso desde hace años persigue, imputa inexactitudes, condena y descalifica. No es cuestión de libertad de prensa. Expreso no expresa al periodismo, sino a sectores que utilizan un medio de comunicación para justificar sus intereses económicos, o políticos como en su campaña de descalificación a la CVR.

La mafia fujimontesinista se ha blanqueado con la complacencia de varios medios, incapaces de confrontarlos. Expreso tiene el cuajo asumirse perseguido político y lo grita a los vientos, cuando ellos persiguen desde sus portadas. El domingo en un programa radial se presentaban victimizados representantes de Expreso y de La Razón. Si bien Expreso es un vocero del fujimontesinismo, La Razón es parte de la mafia.

La cultura montesinista de manipulación informativa no es superada. Por el contrario se ha convertido en práctica: imputar y esconder la mano, total, quién se tomaría el trabajo de llevarlos al PJ. El titular se ha convertido en piedra sobre la cabeza de alguna persona o institución. Así, la agresión se normalizada y el agredido se convierte en culpable. Más allá del caso de García Sayan, un grupo de medios nos manipula ahora con esta victimización. Todo el odio y el desprecio que desde sus páginas riegan Expreso, Correo o La Razón, es suficiente para afirmar que lo que hacen no es informar, sino inducir y destruir.

Expreso y Correo dicen representar las ideas liberales. Cuando mucho más cerca están de las sotanas de la inquisición y del totalitarismo, ese que no discute con los adversarios, sino que los invisibiliza o los degrada. Es mentira que algo de liberales, más allá de una que otra columna, puedan tener estos agentes del macartismo chicha del siglo XXI.

La libertad de expresión no es una banderita que se levanta cuando los intereses no informativos son afectados. La libertad de expresión es un principio. Los medios de comunicación en todo el mundo sólo expresan las ideas y posiciones de un reducido grupo de personas. La libertad de expresión social sin canales para divulgarla no existe. Por eso, antes de convertirse en saboteadores de lo que alguna mentalidad medieval no acepta, lo que los medios de comunicación deberían hacer es tratar de representar la voz de los millones que no tienen voz. Eso esta muy lejos.

Los medios en la mayoría de los casos se expresan a sí mismos, y por alguna distorsión se asumen representantes de la libertad. Casos como el de Expreso, Correo o La Razón, son ejemplo de cómo un principio pretende ser utilizado para defender posiciones e intereses que nada tiene que ver con la libertad, y sí mucho con la inquisición y la persecución, de la que hoy uno de ellos se queja.

Alexandro Saco
19 11 2006