domingo, 20 de agosto de 2006

La guerra breve ¿Y qué fue del soldado Shalit?

La invasión sobre Irak venía evidenciando que no son suficientes poderosos ejércitos para lograr objetivos militares. La reciente guerra entre Israel y Hezbola/Libano lo reafirma. La superioridad tecnológico militar enfrenta un límite. Si quitamos las armas atómicas del escenario, las potencias no pueden consolidar sus estrategias. Se llega a un punto muerto, en el que arrasar un país no se traduce en triunfo bélico, sino en cuestionamiento de su conveniencia, como en el actualidad sucede en Israel.

El fracaso de Irak se une a los escasos logros de Israel sobre Hezbola/Libano. Las encuestas que otorgaban una aprobación enorme a Olmerd, empiezan a evidenciar un declive significativo que puede matizar la política israelí en los próximos meses. Gideon Levy señala que lo mejor que ha podido sucederle a Israel es no triunfar en este conflicto, ya que ello podría permitir a su clase política asumir que la superioridad militar no es garantía de que su sociedad subsista segura.

Siria e Irán se adjudican la respuesta de Hezbola/Libano y la flamean como bandera panarabe, venida a menos en los últimos tiempos. Siria e Irán, los sólidos de la región, no serán sometidos militarmente. Si no existe la intención de incendiar Medio Oriente, en algún momento EEUU deberá aceptarlos como interlocutores antes que utilizar el recurso religioso del bien y el mal. Los dolores de parto de un nuevo Medio Oriente, como definió Rice la situación reciente, han abortado. EEUU alentando a Israel ha logrado el objetivo contrario, fortalecer a los islamistas.

Si bien Hezbola es alentado por Siria e Irán, ese no es su único ni principal sustento. Ahora, luego de la guerra breve, así se logre alejarlo treinta kilómetros al norte de sus posiciones iniciales, su influencia para muchos habitantes de está región se incrementa. Hezbola ha resistido, los estados de Israel y del Libano resultan en una situación más complicada que antes del enfrentamiento. Esta nueva escalada de las guerras árabes israelíes, quizá haya sido la que el mundo ha observado con mayor nitidez. Los argumentos se han confrontado, la opinión pública global puede hacer sus juicios de valor respectivos.

No es propicio desligar esta guerra breve del problema clave de Medio Oriente: la consolidación del Estado Palestino. Los ataques de Hezbola están intrínsicamente relacionados con la resistencia palestina a la continuidad de la ocupación israelí. La agenda de Irán se nutre de esta misma situación. La fuerza militar israelí no aminora sino aumenta la resistencia palestina. Es insostenible la continuidad de la misma política entre Israel y Palestina. Israel sostiene que el retiro de Gaza es una muestra de voluntad hacia la convivencia. Observando la secuencia posterior de los hechos, lo de Gaza es irrelevante.

Ni Siria ni Irán ni Hezbola son ángeles, tienen una agenda que apunta hacia Israel. Pero esa agenda se nutre de la conjunción de intereses de Israel con EEUU, que mientras opera debilita el ángulo conciliatorio del discurso gubernativo israelí. No están separados los intereses de EEUU de la política externa israelí en la región.

De haber borrado a Hezbola del mapa los próximos pasos se hubieran acelerado en la agenda para Medio Oriente de EEUU. La ONU repite su papel de entidad que funciona con posterioridad a los conflictos. Su influencia es nula mientras las guerras están vivas, luego se convierte en gestora de acuerdos que no garantizan mucho. Los países clave no quieren comprometer a sus tropas enviándolas al sur del río Litani, los cascos azules acaso tengan que recurrir a tropas latinoamericanas. En la guerra los números no son como en el fútbol, 1200 muertos por el lado Hezbola/Libano frente a los 130 de Israel no son reflejo de la sensación posterior. ¿Y qué fue del soldado Shalit?

Alexandro Saco
17 8 2006

viernes, 18 de agosto de 2006

Alan de muerte

Al poner en debate la pena de muerte, Alan se enfrenta ante su primer error político, o ante una calculada maniobra para ganarse de entrada la simpatía de una sociedad que reclama seguridad. Alan sabe que la aplicación de la pena de muerte no procederá legalmente, y sabe también que ese no es el aspecto que brindará mayor seguridad a los peruanos. Al escoger esta bandera como la primera de su gestión, deja de lado temas trascendentes que contribuirían a mejorar la justicia y la seguridad. Es absurdo decir que los que nos oponemos a la pena de muerte no pensamos en los derechos de los niños. Si de veras se quiere castigo y seguridad, son otros los aspectos a tener en cuenta.

Veamos algunos puntos para rechazar de plano la implantación del homicidio como respuesta estatal.

La operatividad de poner en práctica la pena de muerte es onerosa y muy complicada, a no ser que se piense en implementar horcas, guillotinas garrotes o paredones. Se tendrían que implementar salones de la muerte al menos en algunas de las regiones del país. Lo que significaría un gasto importante.
Con una prensa como la que tenemos, inmadura e interesada, el morbo se incrementaría a límites insospechados. Fijada la fecha de la primera condena a muerte, la misma prensa que gritó por ella, sería capaz de convertir al condenado en víctima. No hay ecuanimidad periodística para enfrentar un tema tan complejo.
La implantación de la pena de muerte llevaría a los cavernarios de siempre, como ya lo están haciendo, a exigir la misma suerte a otros actos ilícitos, y nos veríamos envueltos en una pérdida del sentido de la justicia para pasar al de la venganza.
Nuestro Poder Judicial es incapaz de resolver idóneamente temas tan sencillos como desalojos, deudas o divorcios, en lo civil, y aplica penas desproporcionadas o vendidas en lo penal. Es darle la metralleta al mono entregar la responsabilidad sobre la vida a un PJ estancado en el tiempo y en la corrupción. El PJ no tiene ni la capacidad de expulsar a sus corruptos y menos podría decidir sobre la vida de alguien.
El debate sobre la pena de muerte es cíclico, es una acción política. No busca solucionar el problema de la seguridad. Y es patético ver a los que se oponen al aborto justificar la pena de muerte en algún criterio religioso, como lo hacen Lay o Chávez o Rey.
La muerte legalizada tarde o temprano envilece a la sociedad. La cadena perpetua es lo lógico, y la construcción de una cárcel sólo para violadores asesinos puede contribuir a ello. Además se debería contar con juzgados especializados en delitos contra la libertad sexual.
La pena de muerte no es disuasiva. Es posible que se incrementen las violaciones seguidas de muerte, porque el violador podría preferir asesinar al niño para no ser identificado.

Suena bien, vende bien, provoca éxtasis gritar que maten a esos desgraciados asesinos miserables, como lo hace la desaforada congresista Alcorta o algún termocéfalo director de periódico. Pero el asunto esta vez no es tan sencillo. Se decía que el rival electoral del actual presidente iba a fusilar a ancianos, homosexuales y etc. Pero como para darnos cuenta de lo inconsistente de los argumentos conservadores, hoy son esos que achacaban al candidato los asesinatos indiscriminaos, los que abogan y gritan por imponer el asesinato como política de Estado.

La justicia y la seguridad no pasan por alentar la cultura de la muerte y de la venganza. Si queremos dar seguridad a nuestros ciudadanos lo que debemos hacer es emprender una reforma drástica y radical del Poder Judicial y de la Policía Nacional ya, antes que armar paredones chicha. Esos ministerios clave están en manos de la Ministra Zavala y Massetti, que antes que achicarse ante el ímpetu y el cálculo político de Alan, deberían ser las primeras en sentar posiciones en el gabinete.

Alexandro Saco
www.radiosanborja.com
10 8 2006

Quechua vertical

Las nuevas parlamentarias quechua-hablantes solicitan que se incorpore al Congreso de la República un traductor para que puedan expresarse en ese idioma. La solicitud ha sido, como era de esperar, mal recibida. Hay una continuidad social que considera que podemos seguir dando la espalda a algunos de los elementos constitutivos del Perú. Si bien no es un asunto que defina el destino del país, sí se trata de un hecho simbólico, más aun con un tercio de la población que tiene al quechua como lengua materna o considerando que la ciudad de Lima es la que alberga mayor cantidad de quechua-hablantes en el mundo.

La recuperación de las lenguas no es una exquisites, es una labor de afirmación de los rasgos culturales, que pueblos inteligentes no dejan pasar. Siempre habrá algún despistado que se escandalice ante el atrevimiento de estas mujeres por hacer valer su derecho a expresarse en su lengua, pero esas reacciones son parte de la fauna que la democracia alberga. El asunto es ponderar el costo beneficio de una acción afirmativa como la que se propone. Un traductor simultáneo podría significar un gasto mensual de unos 700 dólares más la instalación de audífonos; suma que frente al reconocimiento que significaría el hecho ante las comunidades quechuas o andinas, sería un gasto insignificante. Se trata de acciones que forman parte de una concepción del país.

Es cierto que el quechua tiene variaciones despendiendo de la zona geográfica, pero eso no es impedimento para reconocer el idioma. Más aun teniendo en cuenta cómo se ha impuesto el español en el país. Hay una analogía en este tema con el caso del Parto Vertical que el MINSA logró implementar. Mirado desde las ciudades de la costa podría parecer hasta un capricho, y se lanzarían insultos desde la libertad de prensa, como ahora se ha hecho, contra las mujeres que solicitaran implementar esa práctica. Se hubiera preguntado que con qué derecho las mujeres de las alturas piden parir distinto a las de las ciudades, qué se habrán creído. Hoy tenemos la oportunidad de no seguir dando la espalda, no al idioma, sino a toda esa colectividad que no es hispanohablante o que usa su lengua y el español. Con unos dólares mensuales podríamos colocar un cimiento que luego llegue a la educación, a la justicia y se afirme en salud.

El asunto no es la acción de las parlamentarias, si no las reacciones que su propuesta suscita. Reacciones por un lado cavernarias, y por otro las que tratan de entender el reclamo pero lo reciben como un exotismo, para finalmente dejar las cosas igual que antes. Este tema, con algo de inteligencia política, puede convertirse en una válvula que amaine en alguna medida lo telúrico de la protesta social de un gran sector del país que se siente alejado de la conservadora Lima. Reconocer el quechua en la más alta instancia de poder, podría opacar en algo el desprecio existente hacia ese sector del país que reclama nada más que aspectos de sentido común.

Tapar el sol con un grito y agotar el debate es autoritario. El problema del idioma en el país, traído al debate por las parlamentarias, abarca mucho más que un traductor en el Congreso. Es un síntoma que los hispano-hablantes no perciben porque no les dificulta la vida. No es un asunto ideal, es tremendamente práctico y se manifiesta en una serie de actividades de los ciudadanos frete al Estado.

Si se habla de acercar el Estado a la gente, o de aligerar su enorme burocratización, facilitar la relación de las personas frente a sus funcionarios es algo que cae por su propio peso. El proceso electoral demostró ese enorme rechazo al actual estado de cosas, pero cuando se presentan propuestas que pueden mitigar esa realidad, se pretende hacerlas pasar por desproporcionadas. La lengua no es un adorno ni un capricho, es la forma de relacionarnos con la realidad, sin lengua y sin lenguaje nada existiría.

Alexandro Saco
10 8 2006

domingo, 6 de agosto de 2006

Fidel Castro, mentiras verdaderas

Por qué Fidel se levanta como una de las figuras contemporáneas. Cómo así su régimen puede ser considerado preferible a otros. Cuba confronta a un mundo que en apariencia avanza. Más allá de las limitaciones a la libertad, de los abusos ciertos que se cometen en Cuba, en esta isla, el mundo libre se ubica ante una realidad que lo enfrenta.

Cuando se critica la falta de libertad en Cuba y se la opone a la que en occidente existe, la situación no es complicada. Si en Cuba no hay libertad para ejercer la opinión, en el mundo libre las limitaciones son ejecutadas apelando a la libertad. No se puede sostener que la libertad de expresión en un sentido amplio exista en los países occidentales. Existen mecanismos sutiles para que ciertos temas no sean tratados o sean distorsionados. La libertad de expresión es ejercida por la punta de la pirámide social, principalmente el poder económico y político. Es un hecho que en Cuba no existe libertad de expresión, pero es un hecho también que la del mundo libre está comprometida, y que hay una conformidad asombrosa ante eso.

En Cuba existe gente, no necesariamente financiada por EEUU, encarcelada por oponerse al régimen. En nuestros países no se llega a eso, pero en muchos casos los abanderados de las libertades, funcionan como perros de presa de algunos intereses. Observemos los procesos electorales recientes en Perú o México para comprobarlo. Es condenable encerrar a opositores o aplicar juicios sumarios, igual de condenable es una libertad de expresión que asesina sin balas, y que desde sus páginas u ondas inunda cizaña.

La desaparición de Fidel nos mostrará de lo que es capaz el mundo libre. Veremos cómo la mano invisible del mercado se abalanzará sobre la isla sin reparo por la libertad de sus habitantes. Hoy en las secciones económicas de noticieros internacionales, se convierte en objetos de mercado a todos los cubanos. Si la libertad fuera un valor en ejercicio, no habría que intervenir en el destino de Cuba, ni aceptar y difundir los discursos que Rice propala. Pero como la libertad es una cáscara, se acepta que desde los EEUU se planee la democratización cubana, como si no tuviéramos el espejo de la democratización de Medio Oriente.

Oponer categorías morales no es el camino para criticar a Cuba. Oponer categorías de desarrollo social desde países que no pueden educar ni dar salud es inconsistente. Puede que Castro cumpla con los requisitos que occidente coloca para definir a un dictador, pero Cuba no ha causado daños a la humanidad como otros estados gobernados por demócratas. Cuba no ha destruido países, Cuba no ha cometido ni comete genocidios, Cuba no es un estado ni una milicia terrorista, Cuba no manipula el comercio internacional para beneficiar a sus corporaciones, Cuba no es un paraíso ni una prisión.

Cuba confronta porque somos sociedades cada vez más manipulables, encuadradas en un pensamiento único, menos dispuestas a pensar, a condenar que se evite la inmigración levantando muros y autorizando la caza de humanos que crucen la frontera. Primero hay que mirarnos al espejo de nuestras mentiras verdaderas.

En lo histórico Fidel Castro es uno de los personajes políticos del siglo XX. Esa perspectiva coloca a Fidel por encima de los presidentes de EEUU que ha tenido que enfrentar, muchos de ellos enanos de la política. Quizá JFK sea quien se le pueda acercar en trascendencia, pero a JFK sí pudo asesinarlo la CIA. Fidel es un referente, no de la “democracia”, sino de la rebeldía, de la respuesta, de la necesidad de decir las cosas por su nombre y de oponerse a expansiones políticas normalizadas.

Oliver Stone entrevistó a Castro, y puso como condición que no haya condiciones. Al finalizar el documental, en el atardecer de los malecones de La Habana, Fidel le dice a Stone algo que los líderes mundiales callan por miedo: que este desarrollo nos llevará al colapso en unas decenas de años. El mundo se ha entregado a un desarrollo que no es tal, sino imágenes en la TV. Cierto, la Cuba de Castro es un espejo de contradicciones. En Cuba las libertades están recortadas, pero en occidente esos recortes se normalizan y aceptan barnizados de libertad.

Alexandro Saco
3 8 2006
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jueves, 3 de agosto de 2006

¿Están locos los palestinos? – Partiendo del texto de Trahtemberg

El sábado en El Comercio León Trahtemberg se preguntaba ¿Israel está loco? Ahora preguntémonos ¿Los palestinos están locos? No sin antes señalar que en este conflicto hay dos causas. Una judía por el derecho a un Estado que cobije a sus integrantes, y otra palestina, que lucha por tener ese mismo derecho en condiciones normales. Ambas causas originales son atendibles, pero las condiciones en que éstas se desenvuelven son distintas.

A la pregunta de si los palestinos están locos para actuar como lo hace Hamas o antes la OLP, se puede ofrecer algunos datos de la realidad. La ocupación de territorios palestinos es uno de los factores clave que abre el abanico a otros:
- La política de construcción de asentamientos judíos en las mejores zonas de Cisjordania, que en muchos casos se produce luego de la confiscación de terrenos, destrucción de cultivos o demolición de viviendas palestinas pobres, para sobre ellas edificar modernos y protegidos complejos de habitacionales.
- El control que Israel ejerce sobre el recurso agua, que no es distribuido según la densidad poblacional de cada pueblo.
- La construcción del muro de Cisjordania, que sería menos criticada si se diera en territorio israelí, y no en territorio palestino. Muro que sirve además para anexar tierras y convertir el desplazamiento de los palestinos en un castigo dentro de la misma Cisjordania. A propósito de eso Farid Kahhat pone un ejemplo: Si a una persona le molesta digamos el perro del vecino porque traspasa un cerco y maltrata su jardín, tiene todo el derecho de construir un muro, pero no en el terreno del vecino, sino en su propio terreno.
- Los centenares de Puntos de Control en los que tropas israelíes revisan el paso de los palestinos, asunto que puede durar horas de horas así se trate de emergencias como partos o enfermedades, con la consiguiente vejación que un control militar genera sobre civiles no milicianos.
- Las bombas sónicas, que vienen siendo denunciadas desde hace mucho; éstas consisten en vuelos rasantes de aviones de guerra en la franja de Gaza sobre todo en la madrugada, produciendo un sonido terrible, haciendo que todo tiemble y destruyendo la salud mental de sus habitantes, sobre todo niños.

Ante esas constataciones la pregunta de Trahtemberg puede reformularse. ¿Pueden los palestinos reaccionar con una sumisa pasividad frente a la destrucción de todo intento de consolidar un Estado? ¿Es válido sostener que hechos como el retiro de Gaza son concesiones frente a la que los palestinos se muestran desagradecidos, cuando todo lo demás se mantiene en un statu quo lacerante?

La causa judía se distorsiona frente a la incapacidad casi generalizada de observar lo que sucede en la vida cotidiana de sus vecinos y centrar el tema en la seguridad de la población israelí. Hamas justamente se nutre de esas contradicciones, de esas realidades que no han variado ni con la muerte de Arafat, ni con Camp David, ni con el “retiro” de Gaza, retiro que finalmente la convirtió en un encierro.

No existe un punto de inflexión en los pro israelíes que vaya más allá de un apoyo incuestionable a las acciones de sus gobiernos imbuidos de un militarismo histórico. Ni Olmerd ni Peretz son militares, pero hacen todo lo posible por parecerlo, se han convertido en sharonistas. En estos días, los principales programas televisivos en Israel están dominados por las figuras militares. Dan Halutz, uno de los jefes militares sería el que toma las mayores decisiones en Israel; es muy difícil oponerse a una guerra sin ser colocado en el lado del enemigo.

"Inter arma silent Musae" - cuando las armas hablan, las musas se quedan calladas. O, más bien: cuando las armas rugen, el cerebro deja de funcionar. Dice Ury Avnery (quien combatió en la guerra de 1948 que fundó Israel) en su último escrito. El ruido de la guerra tiende a sustentar los extremos. Lamentablemente el derecho del pueblo judío a un territorio y a un Estado, también se entrecruza con el interés geopolítico de los EEUU en Medio Oriente, lo que lo sigue debilitando. Israel es una realidad, pero esa realidad no puede convivir eternamente con la otra realidad a la que desoye, y en ese juego de sordos y ciegos el extremismo islamista es una respuesta que algunos pueblos consideran la más viable.

Alexandro Saco
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23 7 2006

El perro y la pena de muerte

No es que el perro que le quitó la vida a un ladrón en el centro de Lima sea o no un asesino. El asunto es que el ser humano muy fácilmente transfiere categorías propias de su desenvolvimiento a otras especies. En ese sentido no se puede definir a los animales a las plantas o a los fenómenos naturales como asesinos. Hay una distancia insalvable entre las definiciones del hombre y la variedad de comportamientos naturales. El asesinato es quitar concientemente la vida un ser humano a otro por un motivo específico. El animal, en este caso el perro, ataca a un hombre en parte por instinto de protección. A pesar de ello el ordenamiento legal finalmente funciona desde una perspectiva humana y de ese errado modo cree defenderse y abarcar lo natural.

El animal no asesina, el animal se defiende o ataca por motivos de supervivencia. El animal no genera guerras ni destrucción del medio ambiente en el que habita. El animal no ha colocado al mundo a un paso de su destrucción sea por las consecuencias de las armas nucleares o por los factores contaminantes. El ser humano es el que ha hecho y sigue haciendo todo lo señalado, pero también, bueno es decirlo, su inteligencia le ha permitido superar a los demás animales en algunos aspectos. No en todos, y eso es lo que cuesta dificultad entender. Tanto así que el ser humano arbitrariamente ha definido que los actos más horrendos que puede cometer son “actos animales”. Cuando se trata de todo lo contrario, las peores atrocidades, cuanto las más nobles acciones, que el humano comete, lo acercan más a su naturaleza sea esta la más condenable o la más rescatable. No es adecuado entonces confundir las conductas condenables con los actos animales.

Dicho esto, a raíz de lo sucedido con el perro que le quito la vida al ratero, se ha levantado una velada apología de la pena de muerte. Muchos han señalado abiertamente, llevando otra vez todo a las categorías humanas, que el perro estaba cumpliendo su labor y que el prontuariado merecía esa muerte. Y si sumamos esto a la sensación de inseguridad y a los que consideran que armarse es la solución apropiada, encontraremos que existe una tendencia a justificar la muerte como medida de seguridad. Cuidado. No es cierto que la muerte por un lado y que la protección vía las armas por el otro proporcionen seguridad. Todo intento de liberalizar el uso de las armas o de establecer la pena de muerte no ha producido los resultados buscados. Las sociedades que han optado por armarse terminan generando violencia normalizada. Ahí está Sao Paulo para demostrarlo y EEUU para confirmarlo.

Si bien el tema de la pena de muerte es debatible, hay un factor que en nuestra realidad hace insuperable establecer esta norma legal. Ya que contamos con un Poder Judicial incapaz de garantizar la corrección de sus decisiones. Poner en manos de ese Poder Judicial la decisión sobre la vida o la muerte es delirante y absurdo, y no hay forma de que otra instancia pueda ser la que defina un caso judicial. La pena de muerte es una de esas constantes que cada cierto tiempo ronda abierta o veladamente a nuestra sociedad, desde candidatos hasta periodistas la utilizan para congraciarse con las masas. Su discusión a veces es tan contradictoria que los que condenan el aborto terminan avalando el castigo fatal, mientras que son los que no profesan religión los que demuestran mayor cordura frente a la medida.

Los animales no son asesinos, son simplemente lo que son. Poco dice de los seres humanos su afán de definir todo lo que sucede desde un altar de superioridad que nadie les ha otorgado y que menos han ganado alguna competencia que no cuente con el propio humano como juez y parte. Para superar esa incomoda realidad es preciso entender que el hombre es un animal, pero no como simple teoría, sino como práctica. Lo que han hecho los animales ha sido conservar este planeta mucho más tiempo del que el ser humano lo viene habitando. Si el hombre es un animal más, antes que utilizar en su adjetivación alegremente las acciones animales, debería ayudar en lo que los animales son más capacitados que nosotros: Mantener por mucho tiempo más un planeta habitable.

Alexandro Saco
16 7 2006

Zidane el Rey Musulmán

El cabezaso de Zidane, si bien no es una jugada, resume toda la connotación que puede tener el fútbol en la actualidad. Si se llevó a la gloria una jugada tramposa como la mano de Maradona frente a Inglaterra en 1986, lo de Zidane en el contexto de una final mundialista, supera al gol del argentino. Las voces que señalan que una actitud así desmerece al jugador, son vacías, niegan que lo emocional y lo deportivo van de la mano. La respuesta de Zidane no es al último de los insultos de Materasi, es una reacción a toda una cadena de cientos o miles de veces en que otros jugadores o desde las tribunas se refirieron a él denostando su religión o su procedencia étnica. Zidane es el primer Rey musulmán que todo el mundo reconoce como tal, ahí está su calma con la pelota para demostrarlo.

Cuando el mundo apuradamente le ponía la corona a Ronaldiño y creía ver en la suma de individualidades a un potencial Brasil campeón, o repetía el favoritismo con España que siempre termina por las patas de los caballos, Zidane se preparaba a ser uno de los reyes, de esos que llevan a su equipo o a sus tropas a la batalla desde el frente. Un hijo de inmigrantes conduciendo a Francia a la cumbre, ni Platini ni Girese. Zidane, junto al nacido en Senegal Vieira, y los demás en una mixtura casi a lo sudamericano. Fútbol y proyecciones no son amigos, ninguno de esos estudios economicistas que acercaban las posibilidades de los equipos a la copa, repararon en Francia.

No fue un simple puñete, un sucio codazo, una artera patada o un cobarde escupitajo. Fue una envestida magnífica, con la parte más frágil del cuerpo para atacar, sobre la parte más poderosa del cuerpo para recibir un ataque. Cabeza versus pecho. Zidane nos recuerda qué poderosa puede ser la lucha, y que cobarde la guerra. La lucha del cuerpo a cuerpo, la guerra en la que apretar un botón despersonaliza el enorme daño que causa un misil. Todo el que ha tenido la experiencia de jugar fútbol, no el diminuto fulbito que pulula en nuestro país, sabe que nada hay que se compare a meter un gol, o cuan terrible puede ser una tarjeta roja que te deja en off. Si todo deporte contiene un ámbito de emociones, la fuerza la precisión y el conjunto encuentran en el fútbol algo más. Eso que ningún deporte siquiera se acerca a concitar sobre el mundo.

Así como hay escritores a los que el Premio Nobel no los hace más, Zidane quizá sea junto a Cruff de los pocos jugadores a los que la Copa no les hace falta para ser el mejor. Se ha disculpado sobre todo con los niños, pero no se ha arrepentido. Lo que sigue situando la reacción en el campo de una lección. Claro, por ahí no faltarán los que digan que justificar ese acto es alentar la violencia. La violencia es natural en los animales, hombre incluido. Lo triste sería condenar esa respuesta y callar frente a los crímenes que en nombre de la paz se cometen en este momento en varios lugares del mundo. El cabezaso de Zidane no abre una puerta a la violencia, sino refleja la reacción de aquellos a los que las cámaras y los micrófonos del mundo están negados. Ese simple acto en un partido de fútbol, es un hipervínculo que con un poco de creatividad puede ser una alegoría del mundo actual.

Justificado y valiente, animal y humano. Zidane en el momento cumbre de su vida evoca toda una carrera, toda una vida de niño marginal, de recuerdos, de condiciones, de carta libre para unos y condena para otros con el mismo derecho. Si bien es indicado señalar que el fútbol requiere de mucha disciplina y trabajo, los futbolistas nacen, es mentira que se hacen. Habrá algunos con condiciones que en el camino se pierdan, pero no habrá ninguno que en el camino aprenda lo que el instinto hacia el balón trae en los genes. La paradoja es enorme. Cuando nos quieren hacer creer que terrorismo es sinónimo de Islam o de árabe, uno de ellos se eleva por sobre todos. Zidane, los que vamos a morir te saludamos.

Alexandro Saco
16 7 2006

Israel bola de nieve

No es exacto que el inicio de la confrontación de las últimas semanas en Medio Oriente, se deba a que un soldado israelí fue tomado como prisionero de guerra. La violencia y el acoso contra lo que queda de la sociedad palestina, arrinconada por las fuerzas de seguridad israelí o por el muro de Cisjordania, no ha cesado ni aminorado luego del publicitado retiro de Gaza. Hasta el propio Vargas Llosa denunció frontalmente estas prácticas. Es decir, la violencia entre Palestina e Israel es un continuo que no se ha interrumpido, y que en los prisioneros israelíes de las últimas semanas ha mostrado a escala mayor lo que provoca una ocupación cercana a las cuatro décadas.

Si bien se señala que Hezbola cruzó la frontera israelí y cometió un acto de guerra, hay que recordar que las incursiones en esta zona no son cosa extraña y que algunos de los territorios son reivindicados por Libano también. Si la respuesta a una de las incursiones israelí fuese una décima de destructiva de la que Israel ha lanzado contra Libano, el panorama sería distinto. La destrucción de decenas de puentes, de la moderna vía que une Libano con Siria, del aeropuerto en Beirut y de muchos edificios civiles, provocada por Hamas o Hezbola sería terrorismo.
Existe un ligero uso de la palabra terrorismo que justifica una respuesta también terrorista, si nos atenemos a la definición de éste como la intensión de producir víctimas civiles e inocentes. La excusa de que por asesinar a un terrorista las víctimas colaterales se justifican, es inapropiada.

Los territorios producto de la partición de la Palestina histórica que luego dan origen al Estado de Israel, si bien desde el inicio dividieron Palestina en dos utilizando un “criterio demográfico” por parte de la ONU, con el devenir se han visto más limitados. La política de asentamientos posterior a la Guerra de los Seis Días no ha cesado, y el retiro de Gaza más que un punto de quiebre fue, ahora se demuestra, justificación para la continuidad de la confiscación de las mejores zonas palestinas, y la conversión de Gaza en una prisión de 1.5 millones de personas. Si bien no hubo antes un Estado palestino, tampoco hubo Israel antes de 1948; el argumento de la no existencia previa de un Estado palestino para justificar su inexistencia futura aleja una perspectiva de solución.

La secuencialidad de los hechos evidencia la distancia entre la retórica diplomática israelí y los actos de su ejército propiciados por sus gobiernos. El tema resulta más contradictorio cuando las grandes potencias condenan a otros estados desafiantes, pero en el caso de Israel se pronuncian hasta con un temor reverencial. Que Europa tenga la conciencia limitada por su responsabilidad de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial con los judíos, no es motivo para que el mundo siga esa tímida reacción. EEUU por su parte tiene una posición definida en Medio Oriente según sus propios intereses. No es que exista una obsesión contra Israel de los que criticamos el proceder de sus gobiernos. La versión oficial no muestra el tema en su amplitud, se limita a calificar y señalar sin explicar.

Los principios cuando son enarbolados por Occidente o por quién fuere, no admiten doble estandar. Si los derechos humanos se destruyen cuando un fundamentalista atenta con un explosivo, se destruyen también cuando una flota de aviones bombardea Libano o Gaza. No es adecuado avalar esta condenable ofensiva militar en las informaciones secretas que no se conocen, ya que eso eximiría todo análisis posible.

El terrorismo y la intransigencia se nutren en ambos lados. La reacción israelí evidencia que no se trata de los soldados prisioneros de guerra, sino de romper, como señala un funcionario israelí, a sus enemigos. Robert Fisk dice en su último artículo que Israel crea nombres para uso militar y otros falsos para los medios. En 1982 dijo que la invasión del Libano se llamaba Paz para Galilea, pero su verdadero nombre era Bola de Nieve, bola que crece cuando rueda. El viernes se informó que el nombre de esta operación para los medios es Retribución Justa, el día que sepamos el nombre militar real, dice Fisk, sabremos qué más hay detrás de esta ofensiva.

Alexandro Saco
16 7 2006

Alan - Chávez: Glocalización

Si Alan y Chávez se llegan a reunir de seguro encontrarán más puntos en común que desacuerdos. Más allá de la campaña encendida, Alan no es lo que la derecha pretende que sea, y en teoría la integración regional es una de las columnas del aprismo. Y no sólo la integración regional, sino global cuando haya intereses comunes frente a determinados aspectos político-comerciales. Retiros como el que apresuradamente se hizo del G-21 en materia agrícola, debieran dejar de producirse en un gobierno aprista. Por el lado sudamericano, si bien Chávez tiene sus objetivos propios, aislarlo sólo está en la agenda de los mismos que aplaudieron su informal retiro de la CAN, pero para todo lo demás lo consideran un proto-Hitler.

A mediados de los noventa se decía que la globalización, con el consumo como eje, en su ampliación de la oferta global, iba a igualar hacia arriba a los sectores económicamente desfavorecidos. Se ha demostrado que eso era, en el mejor de los casos un error, y en el peor parte de una estrategia de consolidación de un modelo que deja fuera de sus beneficios a los que no pueden consumir. La globalización evidenció lo contrario, que justamente para enfrentar los retos que se plantean, es casi absurdo hacerlo con un Estado pintado en la pared. La liberalización comercial no puede dejar de ser paralela a un proyecto que tenga en cuenta intereses internos. Los países que hoy son desarrollados lo hicieron sin TLC de por medio, y planificando a qué sectores apoyar.

Max Hernández se refiere a la glocalización, como el fenómeno que reanima lo local frente a la enorme influencia de un comercio economía cultura y políticas globales. Esta glocalización, más allá de las distorsiones que puede afrontar por nacionalismos exagerados, es un punto atendible. Lo local parecería esfumarse frente a lo global, pero por el contrario, para no diluirse en medio del consumismo fundamentalista, es necesario reforzar lo que hemos conservado en buena forma. Y para ello, hay que mirar también al barrio, a la región. Si bien queremos llevar nuestros productos a Tailandia o a Turquía, la potencialidad que significaría tener al menos una Sudamérica interconectada vialmente y con proyectos energéticos conjuntos viables, es realmente enorme.

Los chilenos hablan de una proyección conjunta mirando al Asia, bolivianos y argentinos llegaron a un acuerdo sobre el precio del gas. Si bien el Acuerdo Comercial entre Cuba, Bolivia y Venezuela no causa expectativas mayores, despreciarlo a priori evidencia intolerancia frente a las alternativas que el mundo abre. Los EEUU son grandes justamente porque se mantuvieron unidos, no serían lo que son si luego de la guerra civil hubieran nacido dos estados. La UE con dificultades por cierto, apuesta por la unión. Pero en Sudamérica un sector muy influyente nos quiere hacer creer que las políticas comunes en casos puntuales son anacrónicas. Deberíamos preguntarnos por qué entonces países como Sudáfrica, Brasil, Paquistán, Nigeria, Colombia o India, entre otros, consideran necesario mantener lineamientos frente a los subsidios agrícolas. O por qué EEUU apuesta por los TLC individuales; sabe pues que en la OMC, donde cada país vale un voto, sus intensiones no prosperan.

Hay que evitar caer en el juego de los que satanizan toda posición firme frente a los mega capitales. La necesaria apertura comercial y cultural no puede ser sinónimo de descuido frente a realidades que cada elección demuestran que los gobiernos son llevados a favorecer a unos y seguir descuidando a otros. Sin un interés, no digamos nacional, sino al menos propio del Estado, ni la apertura ni el comercio ni el consumo garantizan que las condiciones sociales mejoren. De algo de ello hablarán Alan y Chávez si es que se reúnen, cada uno con su juego propio de seguro, con su ego vigente.

El fundamento de la modernidad no es la aceptación de lo que existe, sino su cuestionamiento. Los que hablan de modernidad entregando su alma al mercado existente y diciendo dejen que la economía funcione sola, no son hombres modernos. Sudamérica dejará de ser un pueblo al sur de los EEUU, cuando al menos tenga carreteras y gasoductos que exporten, pero que también provean a los pueblos dejados de lado.

Alexandro Saco

Eliane, Ollanta y la realidad virtual

El problema no es que Ollanta viaje a Cuba a operarse o a que Fidel le dé algunas recomendaciones. El asunto es que a un mes de las elecciones en las que la mitad del país apoyó el radicalismo, las causas de éste nuevamente se han esfumado del debate. Nada raro en un país centralista, en el que los dirigentes y un importante sector de los medios de comunicación se horrorizan con las declaraciones de Eliane, pero no hacen cuestión de Estado cuando los niños se mueren en el hospital más importante del Perú. Ollanta y Eliane tienen algo en común, más allá de sus errores y limitaciones, en su discurso dicen algunas verdades que levantan la histeria de ciertos sectores. No importa de qué lado estén, cuando la línea de lo políticamente correcto se traspasa, toda la influencia del conservadurismo vía algunos medios se lanza contra el irreverente. Tome nota señor presidente electo, la factura no sólo vendrá por el lado de la agitación social, sino que llegará con enormes intereses cuando deba tomar alguna decisión heterodoxa en lo económico o políticamente incorrecta en lo social.

El centralismo mental y político no se ha hecho problemas en avalar un TLC sin discusión legislativa. Eso más allá de que sea o no beneficioso dicho acuerdo comercial. Pero en algunos casos la forma y el fondo son indisolubles. Cuando ciertos intereses son favorecidos, un gran sector de los medios de comunicación, en otras ocasiones delicados hasta el extremo por las formas, calla en siete idiomas. O no es cierto que venimos oyendo que los modales políticos son urgentes para un clima de tolerancia. Lo sucedido con el TLC, en el que se aprobó una discusión de dos horas que se amplió a cuatro, es una falta de modales políticos enorme. Más aún cuando se trata de un instrumento trascendente para el país en las décadas futuras. Cuando este Congreso deslegitimado, caricaturizado por algunos, llamado delincuente por otros, aprueba el TLC, sí tiene el mandato y la legitimidad para hacerlo, y después se preguntan de dónde provienen las contradicciones.

Ni Ollanta en Cuba ni Eliane y las momias pueden apaciguar por mucho tiempo la realidad. Claro, en pocos días aparecerá otro escándalo al que el futuro gobierno se sumara creyendo que distrae las expectativas. Pero eso puede que sea percibido así en las zonas del país en las que los medios crean una realidad virtual, pero no allá donde ni para el periódico de cincuenta céntimos alcanza. La realidad virtual, esa en la que los empresarios despiden a Toledo como el presidente que nos deja con un pie en el primer mundo, nuevamente colisionará con el descontento. Si bien Toledo sube en las encuestas, puede que ese globo se parezca mucho al que le daba a Lourdes casi 40%. Es decir, si Alan no se da cuenta de que le están marcando el camino con flechitas el choque será más duro.

Hay pues realidades que existen antes que Ollanta o Eliane, el asunto es qué se hace para enfrentarlas. Arrinconar a las personas y ridiculizarlas no erradica las afirmaciones que pueden hacer. Si de costo beneficio se trata, es claro que la acción de Eliane deja mucho más que la de su actual crítica Pilar Nores. Los ámbitos en los que Eliane se ha movido son más amplios que los de sus predecesoras. Del mismo modo, el caudal que Ollanta atrajo a las urnas pudo haberse desbocado, pero fue canalizado hacia en proceso electoral.

Mientras creamos que la pobreza se supera cuando una persona pasa de ganar 1.99 a 2.01 dólares, y que la pobreza extrema cuando pasa de 0.99 a 1.1 dólares porque el Banco Mundial así lo dice, estaremos rehenes de una realidad virtual emanada de una lejana oficina. Para las realidades virtuales es sencillo crear enemigos, juzgarlos y condenarlos, pero eso sólo es posible hasta que alguien aprieta off. Esa realidad virtual en la que gobierno entrante y saliente se echan en cara posibilidades y limitaciones es lo menos indicado. Que existen intereses enormes que impiden un sinceramiento de la política y de la economía, en suma del poder, es comprobable. Que existen medios y personas que se agacharon ante el fujimorismo y hoy dan lecciones de moral, es comprobable. Como vemos, ni Ollanta ni Eliane son lo que la realidad virtual exhibe.

Alexandro Saco
2 7 2006
www.radiosanborja.com

Palestina ahora

El gobierno de Israel llama la atención del mundo cuando Ahmadineyad sugiere borrarlo del mapa. Pero mantiene frente a Palestina una política que impide que ésta figure en el mapa. Si bien este conflicto enfrenta dos derechos atendibles, la realidad de la ocupación es un factor que no puede verse al margen. Es decir, los llamados del gobierno israelí al cese de la resistencia palestina, están imbricados a la continuidad de la ocupación y de sus amargas consecuencias. Si bien existe respuesta de facciones palestinas que aplican el terrorismo, esta actitud se retroalimenta de las acciones que califican como terrorismo de Estado por parte del gobierno israelí. Los hechos sucedidos en los últimos días evidencian la espiral. Los palestinos justifican su respuesta con los civiles asesinados por misiles en una playa de Gaza y en otros lugares, mientras que el gobierno israelí justifica la destrucción de Gaza con el secuestro de un soldado. Es muy discutible que se busque paz atacando de forma desproporcionada a una población en el límite de la supervivencia, destruyendo los servicios básicos en Gaza.

Israel ha detenido en Cisjordania a miembros del gobierno de Hamas elegido en enero, por considerar que alientan actos de violencia. Si de actos de violencia se trata, es obvio que las grandes potencias los justifican y alientan en diversas zonas del mundo, pero aún no vemos a esos grandes líderes detenidos. La incapacidad resolutiva de la ONU, en el caso palestino es más visible, debido a que la información que se trasmite deja mayor evidencia de los actos palestinos. Pero si observamos las estadísticas veremos que la proporción de víctimas llega a ser de cuatro palestinos muertos frente a un israelí desde el inició de la segunda intifada. Poco se analiza la política israelí de asesinatos selectivos a través de misiles que acaban con la vida del objetivo y de inocentes. Del mismo modo se ha invisibilizado a los más de siete mil prisioneros palestinos en cárceles del Estado israelí, entre los que hay cientos de mujeres y menores de edad. Para no hablar de la humillación palestina consecuencia de la ocupación que Mario Vargas Llosa describe en su último reportaje in situ.

Dicho esto, existe el derecho innegable del pueblo judío a tener un Estado y una tierra, pero este derecho no se podrá consolidar mientras el conflicto esté dominado por los extremos. Tanto así que el líder laborista Amir Peretz, actual Ministro de Defensa que postuló un proceso de paz distinto, ahora avala la actitud de Olmerd en la actual ofensiva. Mientras tanto el Presidente Palestino Abbas, desde su cita con Sharon en Sharm el Sheik, quedó con las manos atadas frente a Hamas por un lado y al gobierno israelí por el otro. Luego de la muerte del “impedimento para la paz” como se definía a Arafat, y de un cese al fuego, la variación de la ocupación fue casi inexistente, la construcción del muro de separación siguió confiscando terrenos palestinos y demoliendo hogares. Difícil era pues que el voto no se inclinara por la opción radical, o realista según se mire, que Hamas significaba.

Los asuntos de fondo se diluyen en Palestina e Israel. Si bien existe el derecho de dos pueblos a contar con un Estado, es claro que uno de ellos se encuentra extremadamente limitado en sus aspiraciones. La política del ojo por ojo que aplican los gobiernos israelíes y las facciones palestinas, ha llevado a que un millón y medio de personas se encuentre en lo que se denomina la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Los cincuenta kilómetros de largo por seis de ancho de Gaza, no encierran a un millón y medio de terroristas palestinos, pero se les trata como si lo fueran.

El pueblo judío hace bien en mantener viva la memoria de las persecuciones que ha sufrido. Su legado a la humanidad es de los más importantes que pueblo alguno haya dado. Por eso justamente es más necesario llamar la atención sobre su actual proceder. Ocupación y paz son inviables, la política de asentamientos debe hallar una solución realista. Uno de los mejores ejércitos del mundo no garantiza la seguridad de su Estado. El encierro de Marwan Barghouti en Israel, el líder palestino más importante, contribuye a que el radicalismo gane espacio en Palestina.

Alexandro Saco
1 7 2006

Transporte político

El transporte público urbano e interprovincial es un problema de carácter político. Los límites que han traspasado los transportistas superan el ámbito de su sector. Han invadido otros aspectos del desenvolvimiento social. Desde las majaderías que los usuarios tienen que soportar de los choferes y cobradores en el caso urbano, hasta la disparatada exigencia de que aceptemos que un camión pueda convertirse en un ómnibus interprovincial. En el caso urbano, los transportistas no deberían exigir ninguna compresión de nuestra parte mientras ellos no mejoren el peligro público que su servicio significa. No son pues atendibles sus reivindicaciones sobre las tarifas mientras la arbitrariedad sea constante en su servicio.

Veamos algunos aspectos de esa arbitrariedad, reconociendo que puede haber una pequeña minoría que trata de hacer su labor correctamente. Música a niveles de volumen inaceptables en un servicio público. Modificación de la distancia entre asientos al interior de la unidad, como si los peruanos tuviéramos una talla promedio de un metro treinta. Paraderos que nunca se respetan. El usuario tiene que trepar o saltar de la unidad, en la mayoría de los casos. Desprecio a los escolares a los que cuales se les baja de las unidades como si se tratara de delincuentes. Carreras entre unidades que afectan no sólo a los usuarios si no a los conductores privados. Todo ello y más sumado al ánimo de los transportistas que por lo general maltratan al usuario como si éste tuviera la culpa de sus problemas.

El tema es también que los choferes o cobradores, son en su mayoría dependientes de los propietarios de las unidades, mayores responsables de la situación, que pueden seguir empleando a personas que cuentan con decenas de infracciones o que en el caso interprovincial hacen trabajar sobre tiempos muy peligrosos, ya que el acto de conducir un vehículo durante horas es agotador. Si bien hay una serie de aspectos paralelos, como los referidos a la responsabilidad del Estado en infraestructura o en la corrupción de la policía que debiera controlar irregularidades, eso no justifica la situación. Los dirigentes del trasporte se han limitado a exigir menos impuestos o eliminación de algunos pasajes, y no han establecido compromisos serios. Peor aun cuando reclaman un pasaje mínimo de un sol cincuenta y todos conocemos que por medio sol se pueden recorrer trechos no tan cortos.

Con más de setenta y cinco mil accidentes al año y más de tres mil personas muertas sumadas a los heridos o incapacitados, nos encontramos con cifras dignas de una guerra, lo cual es obviamente inaceptable. La urgencia no se ha interiorizado en autoridades y representantes políticos, las normas establecidas no serán suficientes mientras no haya el claro ánimo de enfrentar el tema. Los transportistas tienen poder, pueden paralizar la ciudad o interrumpir carreteras y en algunos casos funcionan como mafias. De otra forma no se entiende que el caso de los camiones bus pueda ser impermeable a las autoridades. Estos buses deberían ser intervenidos y desensamblados como mínimo.

La realidad del transporte público se ha convertido en un problema de política nacional. Un municipio, así sea el más grande del país como el de Lima, no puede enfrentarlo. El Ministerio de Transportes tampoco tiene la capacidad de hacerlo. Cada vez que se ha pretendido poner en orden a los transportistas han terminado por poner de vuelta y media a la ciudad que quiso establecer limitaciones a su accionar. El fujimorismo vendió la idea de que liberalizando el mercado automotor eso llevaría a una mayor oferta y beneficio de los usuarios. Han pasado quince años de esa desacertada medida y no hay un responsable político al que podamos exigir que aminoren los homicidios culposos que día a día debemos soportar indignados.

La convivencia social viene siendo afectada por muchos factores en el país, unos más antiguos otros más recientes. Permanecer cinco años más inactivos frente a la irresponsabilidad de empleados y propietarios del transporte sería grave. Sin duda si el nuevo gobierno convoca los esfuerzos de distintos sectores para avanzar en este cometido, será apoyado. Esperamos una clara señal política.

Alexandro Saco
25 6 2006

El beso de Alan

El presidente electo inclinándose para besar la mano del Cardenal es una escena desafortunada. El apretón de manos con Keiko y los más representativos fujimoristas, son en el fondo Alan y Fujimori dándose la mano. No es el hecho del saludo protocolar, es lo que estos representantes consideran que hay detrás del beso o de la mano. Esas son sólo dos imágenes de unas semanas cargadas de efecto visual en la puerta de la oficina del presidente electo en Paseo de la República. Ninguna de las visitas ha reflejado la nueva realidad que el mapa electoral del 4 de junio presenta. Seguimos ante tecnócratas nacionales o externos, o ante políticos reciclados por unos medios de comunicación incoherentes. El Paseo de la República cruce con Aramburú no se perece en nada a las zonas del país mal interpretadas desde la metrópoli.

Alan parece entender más que su propio partido y más que sus visitantes lo que está en juego. La pregunta es si podrá superar los límites de lo políticamente correcto que su elección significa, para convertir esta etapa en apertura. De momento nada indica que se plantee un gobierno de concertación, quizá sí uno que convoque a algunas figuras no ligadas al partido. Una herramienta clave para no inventar el país está servida y se llama Acuerdo Nacional. Pero los antecedentes del APRA en relación al AN no son motivadores. Las inconsistencias del discurso ya son palpables, Alan ha tomado la bandera de fustigar a los partidos y con gesto enérgico señala que se olviden del financiamiento que la ley electoral les otorga en relación a la disponibilidad fiscal. Pero lo ha hecho trepándose a la ola del ya tradicional desprecio a los partidos. Peor aún resulta esa reacción si se tiene en cuenta que la franja electoral (franja irrelevante y repetitiva) 2001 costó al Estado 45 millones de soles y la de 2006 algo menos, dinero que sirvió al APRA y a los grandes medios contratados. Mientras que la perfeccionable ley de partidos plantea derivar unos treinta millones de soles en cinco años.

La democracia ha salido ganando, es el lema que justificó la parcialización y manipulación informativa en algunos casos. Los mismos que apañaron a Fujimori, apabullaron a Toledo y persiguieron a Ollanta, son los que hoy esperan que Alan camine como un robot programado para los tiempos de globalización. Pero, si su discurso concuerda con sus ideas, Alan tendrá que desviarse de la ortodoxia social y económica que absurdamente se ha sentido fortalecida con su triunfo del 4 de junio. Lo del frente, la fragmentación del competidor electoral, no va a durar mucho como centro del debate. Quizá por ahora como resaca de la campaña el foco siga puesto en los nacionalistas, pero luego del 28 de julio no habrá excusa. De las promesas rampantes a los pasos cortos, de la escopeta de dos cañones que en oposición es manejable a la coherencia del discurso con la acción, de Mulder Meche y Jorge a la apertura.

Alan tiene todo en sus manos para concretar un gobierno aceptable. Paradójicamente el mismo a quien arrinconó desde el primer mes de gobierno, es ahora el impulsor de una tregua. Toledo es el mejor propagandista del futuro gobierno aprista. Quién lo diría, aquel al que Alan llamó cocainómano, incapaz y hasta hueveador, ahora, guardando también su interés, desea que la continuidad entre los dos gobiernos los acerque. Pero eso no garantiza la primavera democrática que algunos creen ver. Acá no hay primavera, lo que hay es una mitad del país que sabiendo que se jugaba una carta casi al azar, prefirió hacerlo a tener lo que vemos día a día en Paseo de la República.

Menos besos cardenalicios, menos apretones de manos por el statu quo. Necesitamos que el futuro gobierno nos diga cinco cosas puntuales que va a hacer en este lustro. Necesitamos que antes que gabinete paritario tengamos un gabinete convocante, pero no para la primera foto, sino para los años que se vienen. Necesitamos que el presidente electo asuma su representación como lo que es, y no como manifestación de su interioridad religiosa. Si Alan es un converso, como dice Cotler, eso le concierne a él de la puerta de su casa para adentro. El beso a Cipriani y el encuentro con Fujimori vía la sucedánea Keiko, sumados a las paranoias de Jiménez y Giampietri, son un mal síntoma. Estamos a tiempo.


Alexandro Saco
17 6 2006